Volver al Milán

Durante mucho tiempo el Bar Milán fue un gran lugar en el que mis amigos y yo encontrábamos siempre refugio, chelas y mojitos, acompañados de gran música. Hace unos años, el Milán dejó de ser el tal lugar y se empezó a atascar de gente, además de que parecía que habían despedido al DJ y hecho un cassette que nunca cambiaban... siempre las mismas canciones cansan.

El viernes vi a Ben y fuimos al BH, el bar de siempre, ya tardesón, porque me fui al Auditorio Nacional a ver el último concierto de Serrat -esta vez sinfónico-. Como no era temprano, decidimos obviar las chelas y pasar directo al ron. Estaba bastante bien y una chica coqueteaba francamente, pero llegó su galán y valió madres todo.

Igual nos habríamos mudado de lugar, creo que eso sólo aceleró la decisión. Como nos dijeron que otro lugar al que íbamos había vuelto a ser lo de antes y nos dimos una vuelta. Al llegar nos dimos cuenta de que estaba aburridísimo el lugar y, ya que estábamos cerca, caímos al Milán.

Nos echamos un mojito y notamos que el cassette, al menos, ya no era el mismo, sí estaba llenón, pero valió la pena. Nos echamos un par más y cayeron de maravilla. Puede ser que el Milán esté de vuelta, aunque no estoy seguro de que vayamos pronto... pero en bares uno no sabe qué pasará a la próxima salida.

Después del Milán fuimos a un after hours, un lugar lamentable, con música para bailar y chelas a las 5:00 AM (esto último siempre se agradece), pero nomás es de pésimo gusto, aunque bastante divertido. Terminamos cenando tardísimo y yo llegué a casa tan tarde (o temprano) que el diario del sábado estaba ya en la puerta.

Desperté bastante golpeado y muy cansado, dormí muy poco. Tuve que ir a un velorio de la abuela de un tío, cosa que nunca cae particularmente agradable, así que esta noche espero salir a algún lugar por un rato, dudo aguantar otra desvelada tan larga.

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