Ruido

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El humor de este martes está siendo bastante malo

Hay demasiado ruido, hace calor y no tengo escapatoria.

Desde el terrible tráfico de esta ciudad, fue posble captar la tranquilidad en un área verde ridículamente pequeña, en medio de unos 70 autos, todos en movimiento suave. No suena mal para pasar una tranquila tarde

Movimiento perpetuo

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La efímera existencia de cada humano ha quedado probada una vez más en esta Ciudad de México. Esta madrugada, apenas unos minutos después de la medianoche, tembló.

Con el movimiento, los recuerdos que cada habitante tiene de la historia de los sismos aquí se revive. Desde el temblor que tiró al Ángel de la Independencia de su columna en 1957 (yo aún no empujaba piedras), la paranoia nacional , si bien relativamente perpetua, se aviva con los temblores.

El siguiente fue en 1985, con incalculable número de muertes y valor inestimado de daños materiales. Este, sin embargo, brindó a la sociedad capitalina la capacidad de organización espontánea que derivó en lluvia de apoyo desinteresado, con miles de voluntarios volcados a las calles a tratar de recuperar a sobrevivientes o restos de quienes fallecieron bajo los escombros.

Mis recuerdos de 1985 son muy limitados, pero las anécdotas que he escuchado desde entonces son impactantes. Desde la que contó una mujer, quien recién operada en una cama de hospital vio cómo se desplomaron edificios en Tlatelolco a una maestra que salvó la vida brincando del techo de su edificio de seis pisos al siguiente, justo antes de que el propio se desplomara...

Y, por si esto no fuera suficiente, la que escuché de una reunión agendada para ese 19 de septiembre, a la que llegó un hombre cubierto de polvo, sin recordar cómo había llegado hasta la oficina tras pasar la noche en el caído Hoter Regis del centro de la ciudad (hoy "Plaza de la Solidaridad", junto a la Alameda Central).

Esta mañana sólo se movió un poco la tierra. En el quinto piso se sintió con alguna intensidad (casi nunca siento los sismos) y los gatos apenas atinaron a despertarse... Ellos, tan maravillosamente impávidos, me devolvieron a la cama, desde donde contesté algunas histéricas llamadas para cerciosarse de que todos estábamos bien.

Axiomas

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Retomar (mantener) el curso de algo es más difícil que iniciarlo.

Este espacio es fiel muestra de la afirmación que, por cierto, me parece axiomática; es decir, no necesita comprobación alguna.

Algunas proposiciones similares, al menos en su carácter, son:
  • Más que la de la gravedad, la de Murphy es la ley más aplicable en el mundo
  • Alea iacta est
Y, por supuesto:
  • dios no existe
  • si existe, me odia
  • si me odia es por mera envidia

¡Oiga, doctor!

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...devuélvame mi depresión...

Siempre me ha parecido extraño que cuando las cosas marchan sorprendentemente bien, Sísifo tiende a dejar de escribir... cuesta más trabajo hacerlo.

La piedra ha cambiado su forma y peso. No dudo que puede volver a ser insoportable pronto, pero en este momento he logrado disfrutar el vaivén por el valle.

El firewall de la oficina no ayuda, no deja siquiera acceder a leer a mis amigos, más allá de la Invasión Retrofutura y La Zanahoria del Caballo, que se publican en Crónica, pero sus blogs los reviso muy esporádicamente.

Necesito escribir lo que ha sucedido, pero tengo un mínimo de esperanzas de que podré hacerlo pronto. Aunque sea intentaré escribir desde la oficina y después pasarlo por este vedado editor. Ya habrá tiempo de ver si se puede. O bien, habrá tiempo para retomar la maldita piedra de mi absurdo.

Cinco reflexiones post-electorales

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Si algo ha hecho de la política una profesión poco honorable ha sido la mentira (tanto más cuando esta es pública y se pide su difusión), lo cual no puedo dejar sin respuesta.

No defiendo ni ataco a candidatos -concluyó ya la época de campañas-; si los cerca de 240 000 votos de diferencia fuesen en sentido inverso y el candidato que emplease estos argumentos fuese "el de la derecha", mi defensa sería exactamente la misma.

Consideren, además, que hace seis años, quien ganó la elección para Jefe de Gobierno, lo hizo por 214 035 votos sobre el segundo lugar (
AQUÍ puede verse el cuadro resumen, en la página del Instituto Electoral del Distrito Federal).

Este país necesita no sólo mexicanos nacidos o naturalizados. Requiere de personas que ejerzan su ciudadanía plenamente, saludo la difusión de información que a todos nos compete y el interés que se tiene, pero me parece indispensable evitar ver hacia un solo lado, tomar las palabras de alguien como ciertas sin considerar elementos ajenos a ellas.

Si recibieron un correo con las supuestas evidencias del fraude, los invito a reenviar este link y buscar más de una versión.


En primer lugar, me parece que es fundamental aclarar que el voto, a diferencia de su conteo, es un evento aleatorio. El conteo de los votos conforme fueron llegando al PREP NO ES UN EVENTO ALEATORIO. En la página del IFE, desde el día de la elección está una nota en la que se especifica qué NO es el PREP, cito:

"• No es un cálculo de los resultados sobre la base de estimaciones estadísticas o proyecciones a partir de una muestra.
"• No es una encuesta de salida o "exit poll" donde se entrevista a las personas que salen de las casillas sobre su voto emitido.
"• No es un conteo rápido en el cual una vez cerrada la votación, se recopilan los resultados de ciertas casillas previamente seleccionadas." (La página del IFE tiene más información que puede ser vista oprimiendo AQUÍ)

Segundo, yo estuve siguiendo el PREP durante la noche entera, desde las 20:00 hrs. del domingo 2 de julio hasta las 05:00 hrs. del lunes 3. Si bien las gráficas aparentan ser paralelas, cuando los cómputos superan, digamos, los cinco millones de votos para cada candidato, las diferencias son casi imperceptibles.

El conteo lo seguí y sé que cuando comenzaron a computarse los votos del Distrito Federal y el estado de México (ambas entidades con alto número de votantes y afines al candidato que quedó en segundo lugar), la brecha se cerró a menos de 150 000 votos. Sin embargo, cuando el cómputo en estas entidades se acercó al punto de "cierre" (96 ó 97%), la brecha entre primer y segundo lugar volvió a crecer.

Tercero, al argumentar que hay un fraude en 50 000 (de las más de 130 000) casillas, urnas embarazadas, ratones locos, etc., es poner como herramientas de ese fraude a 200 000 personas (es decir, los cuatro funcionarios de cada una de esas casillas), además de que cuestiona duramente a los cerca, también, de 50 000 representantes de casilla que su Coalición tuvo (según reportaron ellos mismos tenían cubiertas 97% de las casillas); es decir, considera que sus propios representantes son incompetentes y permitieron el irregular conteo de votos y posterior (tanto o más irregular) llenado de las actas en cada una de esas casillas.

Cuarto, de acuerdo con el grupo de expertos en estadística que colaboraron con el IFE para el conteo rápido, las estimaciones realizadas no brindaban claridad para declarar que candidato alguno hubiese ganado; esto es preciso y no.

AQUÍ está el informe que presentaron los expertos al Consejo General, en él se puede ver la forma en la que se fueron realizando los intervalos de confianza y probabilidad conforme al arribo de la información a la sede del Instituto. Si bien con dos de los métodos de estimación (los llamados "robusto" y "clásico") no se podía estimar quién tendría más votos (de acuerdo a los intervalos de confianza mostrados gráficamente en la penúltima lámina), con el modelo bayesiano (generado con base en probabilidades condicionales) sí es posible ver una diferencia entre el primer y segundo lugar, pues en los intervalos de probabilidad no hay intersección.

Quinto y último, acusar al Instituto Federal Electoral de usar un algoritmo mágico que asegurase la transmisión de votos de uno a otro candidato es convertirse en un inquisidor y acusar de brujería a alguien por hacer fuego o saber latín; es tratar de mandar a la hoguera a una persona por tener un pacto con el diablo...

Nadie mejor que José Woldenberg (cuya integridad y autoridad en el tema es, si acaso, prácticamente incuestionable) para explicar la forma en la que se cuentan los votos y en su editorial del jueves 6 de julio en el diario Reforma hace una clarísima descripción del proceso y el blindaje existente para que los fraudes no se den.


¿Cuáles son los verdaderos motivos de las infundadas acusaciones? ¿Qué sentido tiene seguir convocando a la gente? ¿Cuál es la utilidad que el segundo lugar tiene en mostrar públicamente su fuerza? Él sabe que no ganó, de lo contrario habría mostrado las actas; ¿cómo pasará (si lo hace) a la historia? El Juicio Histórico es una editorial que plantea esta pregunta... un abrazo para su autor.

Las instituciones mexicanas, salvo la iglesia (¡sí, carajo, ya sé!), han sido históricamente indignas de confianza, pero el IFE se la ha ganado con la lucha de muchas personas, de gente que ha empeñado su vida por tener un marco en el que los procesos electorales sean transparentes y hechos por la gente, por aquellos que no están afiliados a partidos políticos, por quienes creen que la democracia es la mejor vía para hacer de este un país en el que valga la pena haber nacido.

Y, sin embargo, se mueve...

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Fragmento del discurso de cierre de campaña de Patricia Mercado, candidata presidencial por el Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina... Sólo agrego que lo suscribo, ¡este país necesita una izquierda de valores!

Señoras y señores:

Nos ubicamos claramente en el campo de la izquierda. Nuestra acción política está guiada por un valor definitorio: La justicia. No como dádiva ni graciosa concesión sino como derechos de los ciudadanos.

Nos ubicamos en el campo de la izquierda que, derrotada por la dinámica de las superpotencias en la Guerra Fría, emerge después de la caída del muro de Berlín. Renueva sus raíces y rectifica su trayectoria abrazando el valor de la libertad. El sacrificio de la libertad en aras de la justicia marcó las variantes de la izquierda y selló la derrota del comunismo.

Para nosotros no existe dilema alguno. La libertad que postulamos es un valor principal pero no es un valor absoluto. Es un logro de nuestra integración social. Partimos del anhelo de libertad para llegar a ella en un proceso de liberación frente a la desesperanza, frente a la frustración, frente a la discriminación.

Se ha dicho que ser libre es liberarse a partir de ejercer opciones y elecciones. Se es libre porque se reconoce que los derechos a los cuales accedemos como miembros de una comunidad son solo vigentes a través de la responsabilidad.

Ser libre es conquistar nuestra autonomía el tercer valor que defendemos. Autonomía es construcción de formas de convivencia. Es una emancipación en tanto retorno al mundo de las relaciones humanas.

Del tronco común de la justicia emergen dos valores más que nos son constitutivos. El ejercicio de la tolerancia y el respeto a la diferencia. Tolerancia no es convenir en que discrepamos. La tolerancia y el respeto a la diferencia es el ejercicio activo que nos permite reconocer en las otras y en los otros sus dinámicas, sus formas de vida y sus razones. Es una deliberación permanente para comprendernos. Es la construcción de lazos de solidaridad.

Del tronco común de la libertad como ejercicio de responsabilidades se expresan un gran valor para nosotros, la laicidad, lo laico. Una laicidad como estrategia para la libertad. El Estado laico garantiza la libertad de conciencia.


Finalmente del mismo tronco de la libertad emerge el valor de la competencia como método para evitar la concentración, el monopolio, la oligarquía.

Rechazamos los monopolios y las oligarquías del dinero, del saber o de la fe. Sobre todo rechazamos los monopolios de la verdad porque asumimos la diversidad.

Reconocemos enfoques distintos para plantearnos las mismas preguntas. Para ofrecer distintas respuestas. Para implementar variadas soluciones.

Justicia, libertad, autonomía, tolerancia y respeto a la diversidad, laicismo y competencia son a mi juicio los seis valores centrales de la izquierda moderna.

Pero para que el pluralismo no devenga en fragmentación que dañe el tejido social, ni la libertad entronice el reinado salvaje del interés egoísta, ni la justicia se transforme en paternalismo insultante; la izquierda moderna debe hacer gobernable la diversidad.


Señoras y señores; compañeras y compañeros,

Estamos llamando a votar por convicción. Repito: estamos llamando a votar por convicción. El poder de la convicción es moralmente superior y políticamente más eficaz que la convicción del poder por el poder mismo.

Hace varios siglos, un sabio se empeñó en demostrar que la tierra giraba alrededor del sol. Condenado como hereje por la Inquisición salió de esa sesión mascullando "Y sin embargo se mueve.....". Aunque Galileo sufrió arresto domiciliario, muchos otros después sufrieron por lo mismo penas más graves.

Y sin embargo se mueve...

Que tenemos muchas cosas en contra, que el poder de los monopolios partidistas nos están arrasando. Que no podemos competir contra las arcas de los partidos tradicionales ni contra las trapacerías de los operadores. Y sin embargo se mueve...

Que nuestra agenda valórica es demasiada avanzada. Que asusta al votante medio. Que le bajemos el tono a la demanda por la despenalización del aborto, que no hablemos de sociedades de conviviencia, que no hablemos de la legalización de la mota o de la eutanasia. Y sin embargo se mueve...

Que la política sólo es exitosa con el dinero. Que los medios electrónicos de comunicación cuestan mucho y son estratégicos para un triunfo electoral. Que lo mejor es el mensaje insustancial. Que no importa el discurso sino el rollo. Y sin embargo se mueve...

Que cuidado con las propuestas programáticas porque la gente sólo entiende mensajes simples, lenguaje corporal, frases pegajosas. No los pongas a pensar, me dicen. Y sin embargo se mueve...

Les dicen a ustedes, jóvenes, que dejen de soñar, que le entren al toro, que la política es el reino de lo posible, que aprendan la mañas de los otros. Que el que gana es el que empeña su alma. Y sin embargo se mueve...

Les dicen a ustedes, mujeres, que lo mejor es no plantear temas controversiales, que lo mejor es irse con la corriente. Y sin embargo se mueve...

A lo que se derrotan sin haber dado la primera batalla les digo: Y sin embargo se mueve.

A los profetas del voto útil, les digo: Y sin embargo se mueve.

A los que nos recomiendan que no soñemos, que estemos con los pies en la tierra les digo: Y sin embargo se mueve.

Este 2 de julio mujeres y hombres, jóvenes y ancianos, bugas y gays, indios y mestizos, personas con capacidades distintas, los marginados de todo y los agraciados de todo vamos a decirles a los políticos de siempre: ¡Y sin embargo se mueve! ¡Y sin embargo se mueve! ¡Y sin embargo se mueve!

Este último mensaje es para los políticos de siempre, a la vieja clase política. Ustedes que llevan seis meses agarrándose a cubetazos, ustedes que no tienen tiempo para escuchar a los ciudadanos porque están ocupados tramando el próximo spot cochino; les hablo a ustedes, los espectros que pueblan el mundo que se está acabando.

Con nuestros sueños, con nuestras convicciones, con nuestro desengaños, nuestras caídas, nuestras levantadas, nuestros errores, nuestras rectificaciones. Con nuestro corazón que late por la izquierda. Con la inspiración de los jóvenes de ayer para los jóvenes de hoy. Con las mujeres que se pongan la banda presidencial conmigo.

¡Nos tendrán que creer! Con ustedes, con jóvenes y mujeres, con nosotras y nosotros. Caminemos hacia el 2 de julio para inaugurar un capítulo de la nueva historia. Haremos historia porque somos una izquierda de valores.

Cuidados felinos

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Los gatos son maravillosos. Son seres geniales, interesantes, divertidos y con personalidades muy definidas.

Yo tengo una gata de casi seis años de edad, Gala. Es bellísima y demandante, pero no por ello deja su independencia de lado. Cada noche que llego, viene conmigo y reclama su derecho de afecto y su ronroneo es uno de los sonidos con más pureza en el mundo.

En estos días he convivido con un par de gatos más. El primero Demian, de Eleanor. El miércoles me llamó ella para decirme que estaba enfermo, con los ojos muy rojos y deprimido.

Insistí para ir por él y lo llevamos juntos al veterinario, en cuanto llegamos, nos dijo el doctor que tenía fiebre y que estaba deshidratado, así que hubo que ponerle suero y comenzó a inyectarlo mientras yo lo detenía y Eleanor se angustiaba. Tuvo que quedarse ahí para pasar la noche, pero nos aseguró que estaría bien.

El jueves fui a la ficha a casa de Aniram, me cae bien y para entonces había generado ya aprecio en mí, pero ese día me cayó especialmente bien. En cuanto llegamos a su casa me llevó a ver a su nueva nena, aún no tiene nombre, pero es tan pequeña que cabe en poco más de la mitad de mi mano y apenas puede sostenerse en sus patas sin temblar.

La recogió de la calle, no sé en qué circunstancias, pero le admiro haber tomado a la gatita y llevarla a su casa. Le compró comida y le está dando leche con un biberón, ojalá se acoplen y se queden juntas.

La tarde del viernes fui por Eleanor para pasar por Demian, se veía mucho mejor y hace un rato lo llevamos a revisión. El médico nos dijo que estaba ya suficientemente recuperado y, a menos que se le vea mal, no será necesario llevarlo de nueva cuenta.

La forma como la gente trata a los gatos me parece un claro indicador de la personalidad humana. Si los rechazan me siento yo rechazado; si los tratan bien, siento que la especie humana se reivindica; si los recogen de la calle y les dan un hogar, casi hacen que recupere la esperanza en el homo sapiens, al menos por cierto tiempo.

Sísifo, el acrimónico

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Mi aspereza ha cruzado el punto de no retorno en mis relaciones laborales. Esta semana fui de la pena ajena a la indiferencia, con un largo intermedio de furia.

El Sub me pidió que le ayudara en una presentación para los externos y accedí a hacerlo, lo único que me correspondía era montarle el proyector y seguir con el ratón para hacer llegar la lámina siguiente... Yo no conocía el contenido de su archivo y, cuando los externos pidieron que mostrara lo que tenía que haber hecho, salí avergonzado de la sala, pues NO LO HABÍA LLEVADO!

Le pedí a su asistente que buscara en su computadora el archivo y lo encontró con cierta facilidad, pero resultó prácticamente inútil, pues él había hecho lo que se le dio la gana, haciendo caso omiso a todos los acuerdos a los que había llegado en reuniones previas.

Por supuesto, los externos montaron en cólera y pocos defendieron al Sub. Yo traté de deslizarme debajo de la mesa para ocultar mi rechazo a él, pero no lo logré. Me negué a dirigirle la palabra, salvo cuando insistió en que nos quedáramos a arreglarlo "hasta terminar" y fue para decirle que era demasiado tarde y que era una falta de respeto para con los viente asistentes a la cita.

Al día siguiente me pidió ayuda y mi tacto salió sin control. Le grité para decirle que estaba profundamente equivocado, sí, perdí el control, pero funcionó. La necedad de su parte, he descubierto, sólo puede curarse a punta de madrazos verbales.

Espero que lo haya resuelto, porque temo que me aventarán el desmadre a partir del lunes...

Y llegó el mundial

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...buscando calor en el cruel laberinto
de un vaso de alcohol

El mundial de fútbol no es un gran evento en mi vida, al menos no en cuanto al deporte en sí. Disfruto ver los juegos, sí, pero más que por las jugadas o por quién resulta vencedor, por el ambiente en las tribunas y, cuando no se va al estadio, por el que se da frente a la televisión con un grupo de profundos aficionados, por supuesto con un montón de alcohol.

Una vez más el fin de semana termina y me siento gustoso que así sea, pues empezó el martes, en casa de Ita (para otro festejo de cumpleaños); el miércoles recibí una invitación para una reunión de apoyo de alguna candidatura y fui; el jueves las cosas siguieron en casa de Naval, con los de la oficina.

El viernes, con todo el cansancio acumulado de esas noches, mis intenciones eran exclusivamente dormir para poder estar listo para el festejo (también de cumpleaños) que, según sabía, se daría el sábado... pero Ben me llamó para decirme que la noche del viernes era la indicada, así que el sueño tendría que esperar otra noche.

Ayer sólo salí para ver el juego de la albiceleste con Eleanor, comiendo un par de espectaculares charolas de comida japonesa y regresé a casa poco después... finalmente dormí.

Hoy jugó el equipo nacional y fui con los cuates de Coke a ver el juego. Mi comité de bienvenida fue un tequila que tenía que tomarme "de hidalgo" y cumplí... el acuerdo, que también seguí, contemplaba tequila también para la segunda mitad, el gol de la victoria (si había tal) y el final del juego.

Con suficientes grados encima partí a casa de Ben, finalmente conocí a su bellísima hija.

El mundial llegó. No importan los juegos, marcadores ni vencedores. Importa el pretexto para olvidarse por momentos de la piedra que cada uno tiene que empujar.

Hace un rato, de camino a casa me topé con una canción de Rockdrigo que mi hizo pensar en mi epígrafe... parece que estos recuentos (de días) etílicos demuestran que, efectivamente, el calor sólo ha llegado por la vía del vaso.

Más por necesidad...

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que por gusto.

En las últimas veinticuatro horas he recibido más de ochenta comentarios anónimos en este espacio y, aunque eso podría resultar halagador, no lo es.

Todos son casi iguales en posts distintos. Así que he decidido solicitar la validación de palabra para la publicación de comentarios. No es algo que me guste, pero se ha convertido en una necesidad.

Cine: El Código

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La oferta cinematográfica en el circuito comercial en esta ciudad es patética y, si de gringaderas se trata, Ron Howard es un especialista.

El Código (The Da Vinci Code, 2006) fue, probablemente, una de las películas más esperadas por el público estadounidense -¿o estadunidense? Supongo que depende del manual de estilo que se use- y, como suele suceder con estas espectaculares películas que a los gringos les genera tales expectativas, fue todo lo que esperaba.

Dan Brown, autor del Best-Seller homónimo sobre el cual se basó la película, escribió un libraco excesivamente ligero (que no breve) con una trama superficial, uno de los peores que he leído, que difícilmente podía ser empeorado... Howard lo logró.

La vi. Tenía que verla, el morbo fue más fuerte y, aunque esperaba algo lamentable, resultó peor. Con toda sinceridad me pregunto ¿acaso tenía motivos para pensar que sería menos mala de lo que fue?...

Ópera prima

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Me niego a dar una cátedra sobre algo que no sé, así que no voy a escribr una profundísima retórica sobre la ópera. Esta tarde fui con Eleanor a ver El Barbero de Sevilla, de Rossini.

Tras una deliciosa comida árabe, tomamos rumbo al centro, para llegar al teatro y llegar a la primera función de ópera a la que cualquiera de nosotros asistía. La pasé muy bien, me reí mucho y disfruté harto tanto la música como el canto.

No puedo decir si las interpretaciones fueron geniales o mediocres, mi oído no tiene tal finesa para diferenciar, pero lo que sí afirmo es que me gustó, sin más adjetivos, suficiente para buscar más funciones.

El inicio de junio

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Los festejos del cumpleaños de junio dieron inicio la tarde del viernes con una fiesta sorpresa organizada por la familia de la primer cumpleañera del mes. Salida tempranera de la oficina (siempre apreciada), escala por chelas y espera de la llegada de la festejada.

Rondaron unas chelas al tiempo que los festejantes nos íbamos acumulando. Cuando llegó ella estábamos todos los que habíamos de ser, ella se mostró sorprendida, aunque me parece que algo sospechaba.

Llegó el trío de músicos con un heredero de Pedro Vargas (no cantaba así, pero era idéntico) y la festejada lo disfrutó bastante. El alcohol corrió con generosidad y las botanas fueron exquisitas. La noche parecía que habría de llegar a un pronto final, pues el cansancio era evidente.

Salí y llegué a una "fiesta" con la actriz y su amigo. La oferta de posibilidades era por demás limitada; la música era ensordecedora y aturdía (tanto por volumen como por calidad); había muy poca lucidez en el ambiente. Tengo que aprender a decir "NO, gracias" ante invitaciones similares.

La actriz me cae muy bien, es muy divertida y me río mucho con ella, pero esas fiestas no van conmigo... quizá sea porque hay demasiada "alegría" que no logro comprender; probablemente, dirá algún crítico, la edad me ha vencido... afirmación que refutaría inmediatamente argumentando que en ningún momento de mi vida he sido adepto de la música "de moda" ni "para bailar".

Ayer las cosas escalaron. Comenzó la noche con un viaje, en el que pensé que mi pasaporte sería demandado (en el condado de Ciudad Satélite), a una reunión de cumpleaños con Ben.

Había cerca de veinticinco personas, sentadas en un espacio rectangular que simulaba una sala cuyos sillones estaban cubiertos de plástico, rodeados de un ciento de figuras de Buda ordenadas por tamaño. Había un mesero que pronto nos sirvió un trago, pero demoró lo que parecieron vidas enteras en rellenar los vasos.

Dos cantantes de ópera comenzaron una "espontánea" sesión de arias. Prodigiosas voces lucharon pieza a pieza por complacer a la concurrencia, hasta que decidieron terminar con un dueto que puso fin a la (inútil) contienda, cuyo mayor inconveniente fue la prohibición de disfrutar un tabaco... sí, a las divas operíticas les molesta particularmente el cigarro... a mí me revienta que me impidan fumar.

El regreso del norte no parecía cómodo, así que emprendimos la vuelta tempranera, buscando un lugar donde saciar la necesidad de más alcohol y donde permitieran echar humo. El after hours fue una opción después de que fuimos alcanzados por el paso del tiempo y las barras cerraban.

Una chela en uno, después una en el vecino, luego otra en el primero y la hora en que cerraba el estacionamiento llegó, no así la saciedad. El Pedro se antojaba lejos, más que nada porque habíamos ido a Satélite.

Por supuesto, la necesidad etílica superó cualquier pereza y decidimos seguir adelante. Coke llegó justo después de nosotros con sus cuates y las cervezas y rones venían y se iban con la misma prontitud. La música (y, por supuesto, el alcohol) comenzó a generar ritmo y hubo baile.

Cuando el agotamiento finalmente fue suficiente, descendimos del lugar. Llevé a Ben a su casa, en su auto nuevo, y me marché, ya con luz de día, a la mía.

Un domingo más que me encuentro agotado, hecho mierda, destruído. Pero me emociona la tarde, espero no rendirme antes de tiempo.

Cine: Poseidon

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Etiquetas:

Cuando la oferta en la cartelera es tan limitada, inevitablemente cae uno en alguna gringadera (gringada y chingadera), eso me pasó ayer cuando decidí ir a ver Poseidon (Wolfgang Petersen, 2006).

Un remake de la versión de 1972 (The Poseidon Adventure, de Ronald Neame), lo que la hace más predecible de lo normal, es un deleite para quienes gustan del cine que hace Petersen, lleno de "emociones", historias "lindas" y actos "heroicos".

Petersen se hizo un director de renombre (para gringaderas, por supuesto) con Air Force One (1997), para después hacer The Perfect Storm (2000) y Troy (2004). La primera la vi en algún día de hueva inmensa en la TV y me dejó sin ánimo de ver más.

Poseidon no aporta un carajo, es incluso aburrida y, salvo por un par de momentos en que la muerte le llega a algunos, puedo afirmar que es la peor película que he visto en el año.

Sólo para justificarme, puedo decir que el motivo por el que decidí entrar a esa sala es que era IMAX. ¿Y eso qué? Bueno, aprendí la lección.

Diálogo somero

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-En verdad no te entiendo.
-¿Qué es tan incomprensible?
-¿Por qué me odias tanto? Si fui yo quien te salvó la vida
-¡He ahí la razón de mi desprecio!

Paráfrasis

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Resulta interesante sentir que uno lleva vidas paralelas con ocasionales intersecciones. Sin embargo, es inevitable que al final de los caminos se habrá de llegar al mismo sitio...
cadaveribus absurdum furentium miserabundis polyandrien

O, en la lengua de Castilla, al cementerio de los cuerpos miserables que por causa del absurdo cayeron en la locura.

Pedro Infante no ha muerto

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El viernes terminé una oscilante semana laboral, excesivamente relajada por momentos y demasiado cargada de pendientes por otros, mismos que con sorprendente eficiencia libré uno a uno.

Cuando el reloj marcó las seis, me restaba una escala previa al inicio formal del fin de semana: un lugar en el cual comprar cervezas frías. De camino a casa de la actriz di con él y adquirí las provisiones "necesarias" para pasar el resto de la tarde.

Tras unas horas de chelas me sentía suficientemente alterado. Hacia media noche estábamos sólo la anfitriona, yo y dos amigas suyas. La primera y una de las segundas se marcharon y me quedé hablando y bebiendo con la restante. Hicimos una ligera apuesta que gané con terminar mi trago antes que ella el suyo y nos marchamos de ahí.

Por supuesto no creo que Elvis Presley o que Pedro Infante sigan con vida, pero por algún incomprensible motivo nombraron al bar en el que caímos "Pedro Infante no ha muerto".

La única maravilla que encuentro del local es que vende tragos después de que el grueso de las barras ha cerrado. Nada más. Es un lugar chico, con demasiadas mesas y aun más gente y, por si esto no fuera suficiente, es un recinto de karaoke.

Yo seguí con las cervezas y ella cambió al tequila, con el cual terminé acompañándola hasta que sentí que había bebido, cosa rara, suficiente. La llevé a su casa y después me llevé, como pude, a la mía.

La mañana del sábado me fue desconocida. Desperté hasta el momento en que comenzó un aburridísimo juego de fútbol. Prendí un cigarro que apagué tras dos fumadas. Si durante la madrugada sentí que había ya poca sangre en el torrente etílico, fue hasta ese tabaco que me di cuenta que había fumado demasiado.

Cuando Ben llamó, estaba más dispuesto que entusiasmado para salir anoche. Tras ir por él fuimos por boa y tomamos rumbo hacia algún bar, era tarde y estábamos bastante sedientos. Comenzamos a rondar la zona y nuestra primer opción desbordaba gente que esperaba turno para entrar, el bar de siempre tampoco tenía cabida para nosotros, así que llegamos al sitio tranquilo que en ocasiones nos recibe.

En el momento en que nos dieron la cuenta había cerrado ya la barra. Ella quizo dormir y la dejamos en su casa, nosotros queríamos "una, con opción a dos" chelas más. Estaba cansado, pero la sed pudo más y fuimos al "Pedro".

Al llegar, el Pity estaba ahí y bebimos con él durante un rato (y no sé cuántas cervezas) y terminó por despedirse. Ben y yo nos quedamos un rato más, estaba ya muy cansado y poco hambriento, pero igual salimos y cenamos más por disciplina y necesidad que por ánimo de alimentos.

Lo llevé a su casa y, sin tener idea de la hora que era, me arrastré a mi cama. Lo último que escuché fue el trinar de algún pájaro que anunciaba el pronto amanecer.

A diferencia del anterior, el despertar de hoy no estuvo precedido de suficientes horas de sueño, así que todo el día he estado adormilado, sin hambre y con un hastío de tabaco que hacía mucho no padecía.

No ha sido un buen día, estoy hecho mierda y me pesa de más la depresión dominical.

Mala noche de trova

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Comenzó esta semana el martes con el garito adelantado, no había demasiado ánimo para beber con fuerza, pero igual cumplí la cuota y perdí muy poca plata, menos de un dólar. Independientemente del juego la pasé muy bien, disfruto la compañía de mis compañeros de juego y es harto divertido platicar con ellos.

El miércoles pasé unas horas con la poeta, salí algo tarde de la oficina y pasé por ella. Llegamos a un cafe y me eché un par de macchiatos, muuuuy buenos. Salimos del local y comenzamos a caminar, mientras pensábamos qué hacer sugerí un par de cervezas y entramos a un bar, sólo para echarnos la insuficiente cantidad de las dos insinuadas.

El lugar no me gustó, estaba bien al principio como para una velada serena y música de fondo a volumen agradable, pero comenzó a tocar un imbécil con una voz lamentable y tanto su guitarra como la errática voz gemían música de trovadores, motivo también para huir más temprano de lo que habría querido.

Extraña noche con ella. Por momentos me siento muy cómodo a su lado, pero por otros la encuentro demasiado paranoide en mi presencia y la plácida sensación se altera y transforma hacia cuidar mis palabras y su tono, sólo para no perturbarla (más de lo que suele estar).

Además, la sensación de ir por tragos con alguien que se niega a beber con entusiasmo me da la sensación de que no le soy una persona particularmente confiable y rehusa beber para no perder el control.

Sí, ni modo. Imagino que no soy un buen tipo y, quizá, si estuviese en su lugar tampoco confiaría en mí.

Recuento de daños

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Cada tanto es conveniente realizar uno y, en esta ocasión, el recuento va de los estragos que dejó el fin de semana, mismo que inició desde el jueves.

La cada vez más clásica noche de garito dejó resultados encontrados: pérdidas en cuanto a lana y media botella de tequila (para beber) acompañada de una buena cantidad de cervezas (para hidratar) en mi interior lograron un muy decente estado de alteración. La mañana del viernes me sentía heróico, pues sólo pasé por un pesado cansancio durante las horas laborales.

Había quedado de ver a la actriz la noche del viernes, así que llamé para averiguar si había necesidad de pasar a comprar provisiones y, cuando me contestó, me dijo que había sufrido una esguince en una pierna, así que me lancé a su casa antes de la hora prevista.

Estaba ahí un cuate de ella y amigas suyas fueron llegando, entre ellas Jezabel, quien me cae bastante bien por lo incisiva que puede ser al vertir algo de ácido con sus comentarios. Las amigas me cayeron bien, una de ellas atractivona y la otra simpática. La actriz logró pasar la velada sin demasiadas molestias en la pierna, imagino que las cervezas que ingirió ayudaron.

Jezabel partió pronto y el resto nos quedamos un rato más a beber y jugar (sí, es ya un vicio declarado), hasta que nuestra anfitriona se declaró incapaz de seguir por el cansancio y algunas molestias. Una de las amigas sugirió ir a una reunión, como el alcohol no había logrado el efecto deseado accedí a ir.

Estaba ya cansado y aun así fui. Era una reunión sin mucho sentido, cinco hombres, tres mujeres y bastante alcohol. La música era lamentable y me dediqué a criticarla y beber. Sin más por hacer cuando la botella de vodka quedó vacía, tomé camino a casa.

Tras dormir pocas horas, me levanté y no pude dormir más en todo el día. Quedé con Ben de ir a la fiesta de cumpleaños de una de sus amigas rabiosas. No estaba particularmente animado el festejo, pero había muchas chelas y suficiente alcohol para aguantar la noche fría hasta cerca del amanecer.

Las rabiosas tienen la constante propensión al flirteo, pero nunca se animan a más. Con esto en mente, suponía, sólo para confirmar horas después, que sería una típica noche entre ellas.

Se está terminando el lunes y el cansancio no cede... yo tampoco lo hago ante el sueño. Los daños no son graves, pero mantener este ritmo no ha sido fácil. Ita no podrá recibirnos en casa este jueves, pero como el ritual se ha convertido en parte fundamental de nuestras existencia laboral, la convocatoria se movió para mañana.

Seguiré con los daños, no hay duda, retaré a mi propio cuerpo y espero que éste no me traicione cediendo ante algo como el dolor de espalda o peor. Espero que la mañana del miércoles refleje sólo cansancio, pues habrá tiempo de dormir cuando muera.

Ferias para el infelizaje

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Dentro de las subespecies humanas claramente clasificables, el infelizaje es una de las menos evolucionadas aunque, debido a su parasitario comportamiento, increiblemente adaptable a su entorno.

Su lógica es muy simple, siempre que pueden tomar provecho y el esfuerzo a cambio del primero es mínimo (o nulo), lo hacen, se empujan, avientan y muerden por conseguirlo... Claro, es contradictorio con lo anterior, pero sólo refuerza el nombre se estos pseudo-seres: nada puede hacerlos felices, salvo el tomar algo que (creen que) por derecho les pertenece y, particularmente, quitárselo a quienes (según ellos), a pesar de tener condiciones similares (idénticas), no lo merecen.

Imagino esta escena como el más claro ejemplo. Un lugar en el que se reunen estas personas está ofreciendo panfletos, libros (aunque esta banda es subletrada en su mayoría), bolígrafos, lápices y cualquier objeto regalable... Los personajes hacen filas en los distintos lugares en los que se ofrecen estos productos sin saber qué es lo que pueden obtener al final de la línea.

Nada más les importa, su mundo se limita, como el de una bestia de carga, a lo que los parches sobrepuestos permiten a sus ojos ver. El punto es llegar al mostrador, esbozar una sonrisa y mendigar por una pluma (creen que con esto obtendrán cosas con mayor facilidad), misma que tendrán SIN la estúpida y fingida mueca. Claro, estos eventos están siempre repletos.

Este día les sufrí. Me aventaron al otro lado del mostrador, sacándome de la tranquilidad que presenta mi escritorio estos días.

En mi sitio, había bolígrafos, plumas, separadores de libros, llaveros y panfletos. Todo fue devorado por la plaga al instante. Todo, olvidé mencionar el objeto adicional, excepto los libros. Dispuse seis libros, empastados en piel, con papel de gran calidad y bellísimas fotografías sobre el mostrador.

Dos personas mostraron genuino interés y se llevaron un ejemplar cada uno. Dos más aseguraron haber colaborado para la empresa en otros tiempos y pidieron una copia, misma que obtuvieron. Los otros dos volúmenes regresaron. Nadie volvió a preguntar por ellos, sólo querían llevarse utensilios de uso "práctico", objetos para repartir entre su prole.

Fue terrible este día, pero a la vez sorprendente que esta gente mantenga y reproduzca estos hábitos a través de generaciones enteras. No, no es una cuestión de condiciones socioeconómicas o de clase. Estoy convencido, a falta de detalles científicos, que el problema es cultural. La simplicidad cerebral del muerto-de-hambre es así.

No, por supuesto que no es gente que encuentre problemas para hacerse de alimento, pero actúan ante objetos como si al conseguirlos aseguraran la supervivencia de cada individuo, su camada, la manada y su especie entera.