LA PUTA, LA GRAN PUTA, la grandísima puta, la santurrona, la simoníaca, la inquisidora, la torturadora, la falsificadora, la asesina, la fea, la loca, la mala; la del Santo Oficio, y el Índice de Libros Prohibidos; la de las Cruzadas y la noche de San Bartolomé; la que saqqueó a Constantinopla y bañó de sangre a Jerusalén; la que exterminó a os albigenes y a los veinte mil habitantes de Beziers; la que arrasó con las culturas indígenas de América; la que quemó a Segarelli en Parma, a Juan Hus en Constanza y a Giordano Bruno en Roma; la detractora de la ciencia, la enemiga de la verdad, la adulteradora de la Historia; la perseguidora de judíos, la encendedora de hogueras, la quemadora de herejes y brujas; la estafadora de viudas, la cazadora de herencias, la vendedora de indulgencias; la que inventó a Cristoloco el rabioso y a Pedropiedra el estulto; la que promete el reino soso de los cielos y amenaza con el fuego eterno del infierno; la que amordaza la palara y aherroja la libertad del alma; la que reprime a las demás religiones donde manda y exige libertad de culto donde no manda; la que nunca ha querido a los animales ni les ha tenido compasión; la oscurantista, la impostora, la embaucadora, la difamadora, la calumniadora, la reprimida, la represora, la mirona, la fisgona, la contumaz, la relapsa, la corrupta, la hipócrita, la parásita, la zángana; la antisemita, la esclavista, la homofóbica, la misógina; la carnívora, la carnicera, la limosnera, la tartufa, la mentirosa, la insidiosa, la traidora, la despojadora, la ladrona, la manipuladora, la depredadora, la opresora; la pérfida, la falaz, la rapaz, la felona; la cretina, la estulta, la imbécil, la estúpida; la travestida, la mamarracha, la maricona; la autocrática, la despótica, la tiránica; la católica, la apostólica, la romana; la jesuítica, la dominica, la del Opus Dei; la concubina de Constantino, de Justiniano, de Carlomagno; la solapadora de Mussolini y de Hitler; la ramera de las rameras, la meretriz de las meretrices, la puta de Babilonia, la impune bimilenaria tiene cuentas pendientes conmigo desde mi infancia y aquí se las voy a cobrar.
Cada que alguien inicia una especie de cadena en la que tienes que hacer algo y exigirle al siguiente que lo haga, me parece que es una pérdida brutal de tiempo. Sí, lo siento.
La más reciente consiste en escribir 8 cosas que no quieres que se sepan de ti y hagas un post en tu blog al respecto. Lanzo, así, modestamente, la pregunta ¿por qué habría de publicar algo que no quiero que se sepa?
Este espacio surgió para darme cabida, no estaba pensado para difundirlo entre la gente, pero alguna noche de tragos se me fue el hocico de más y solté que tenía un blog. Al día siguiente algunos de mis amigos se hicieron el propio o descubrieron su sitio para dejar algún comentario... Eso es lo único que escribiré que no quería que se supiera.
La más reciente consiste en escribir 8 cosas que no quieres que se sepan de ti y hagas un post en tu blog al respecto. Lanzo, así, modestamente, la pregunta ¿por qué habría de publicar algo que no quiero que se sepa?
Este espacio surgió para darme cabida, no estaba pensado para difundirlo entre la gente, pero alguna noche de tragos se me fue el hocico de más y solté que tenía un blog. Al día siguiente algunos de mis amigos se hicieron el propio o descubrieron su sitio para dejar algún comentario... Eso es lo único que escribiré que no quería que se supiera.
Las iglesias están tan terriblemente desesperadas por su descrédito que algunas han llegado a emplear "estrategias" mercadológicas como esta.
Lo que escribí ayer me hizo pensar en otros temas escabrosos, como las visitas al dentista.
Mis dentistas han sido variados y ninguno memorable por ser buena persona, desde el imbécil que me dejó toda mi infancia esperándolo enormes ratos (alguna vez me tuvo en la sala de espera tres horas) hasta el obsesivo compulsivo con el que voy ahora, pasando por un odontopediatra que, si bien era relativamente cuidadoso, la decoración con cientos de figuritas infantiles hacían de su consultorio el paraíso de un pedófilo.
Seguramente por eso es que los desprecio tanto. Estoy convencido de que los dentistas son sádicos por naturaleza, pero no por decisión sino por frustración.
Me explico: son seres incompetentes para la medicina y una gran mayoría llegaron a la escuela de odontología como rechazados de la de medicina, por tanto, para cubrir su imbecilidad decidieron pretender mantener cierto control sobre la salud de la gente (a diferencia de los veterinarios) a través de meterles mano en la boca.
Usan instrumentos muy complejos y puede que vean bastante sangre (quizá más de la que muchos médicos) en sus carreras, pero por sus demonios disfrutan el dolor que inflingen a sus víctimas... no, no pretendí escribir pacientes.
De sólo pensar en ellos me duele la cabeza y me parece incomprensible que alguien (Strozzi) haya podido dormirse mientras le hacían una endodoncia.
Mis dentistas han sido variados y ninguno memorable por ser buena persona, desde el imbécil que me dejó toda mi infancia esperándolo enormes ratos (alguna vez me tuvo en la sala de espera tres horas) hasta el obsesivo compulsivo con el que voy ahora, pasando por un odontopediatra que, si bien era relativamente cuidadoso, la decoración con cientos de figuritas infantiles hacían de su consultorio el paraíso de un pedófilo.Seguramente por eso es que los desprecio tanto. Estoy convencido de que los dentistas son sádicos por naturaleza, pero no por decisión sino por frustración.
Me explico: son seres incompetentes para la medicina y una gran mayoría llegaron a la escuela de odontología como rechazados de la de medicina, por tanto, para cubrir su imbecilidad decidieron pretender mantener cierto control sobre la salud de la gente (a diferencia de los veterinarios) a través de meterles mano en la boca.
Usan instrumentos muy complejos y puede que vean bastante sangre (quizá más de la que muchos médicos) en sus carreras, pero por sus demonios disfrutan el dolor que inflingen a sus víctimas... no, no pretendí escribir pacientes.
De sólo pensar en ellos me duele la cabeza y me parece incomprensible que alguien (Strozzi) haya podido dormirse mientras le hacían una endodoncia.
Hace tiempo que no pensaba en las cuatro escenas sobre las que estoy a punto de escribir. Por algún motivo pensé en ellas. Aunque parecen extraídas de películas gore, las vi y ahora, años después, las escribo en orden cronológico.
1. Era, probablemente, 1985 -tengo esa idea por la edad que recuerdo haber tenido entonces- y yo iba en el asiento del copiloto del auto de mi madre con rumbo al sur sobre una avenida grande. Era de noche y había llovido, el tráfico estaba peor de lo normal en esa vía.
Cuando finalmente parecía aclararse el camino, vi una combi sobre las dos ruedas traseras y un bulto enorme entre las delanteras, las cuales no alcanzaban a tocar el piso. Al acercarnos un poco más, vi que el bulto era un cuerpo humano terriblemente obeso. Alcancé a verle la cara y, aunque no recuerdo sus facciones, se veía increíblemente hinchado, como si los ojos estuvieran al borde de explotar.
2. Una tarde salí de la secundaria, por 1993 ó 1994, y fui a casa de un amigo que vivía cerca de ella, en una calle muy pequeña (casi un callejón) y habíamos ido, mi amigo y yo, a comprar algún refresco a la tienda de la esquina (aún no fumaba, de lo contrario diría que serían cigarros).
Notamos un grupo de tres indigentes en una borrachera brutal y los pasamos de largo, pocos pasos después escuchamos un camión repartidor de coca-cola y gritos. Volteé a ver qué pasaba y lo único que recuerdo es ver que uno de los tres se aventó a las llantas del camión (quizá se tropezó) y este le reventó la cabeza.
Mientras la gente se acercaba a ver (nunca faltan los necesitados de hacerlo), seguimos a la tienda para comprar lo que sea que hayamos buscado. A la vuelta, el cadáver quedaba de camino, así que tuve que verlo... no iba a hacerme pendejo y mirar a otro lado.
El cuerpo estaba sobre el asfalto, no se alcanzaba a ver siquiera el cuello. Sobre el pavimento se notaban trocitos de cerebro, un poco rosas pero más bien enrojecidos, supongo por la sangre.
3. En 1996 estaba ya en la Universidad, una amiga me invitó a que la acompañara a un recorrido por la Facultad de Medicina porque ella quería estudiar ahí (nunca pudo entrar y lo último que supe de ella es que terminó como estudiante de veterinaria, jajaja).
Aunque este no involucra un cadáver fresco, es bastante nítido el recuerdo. Íbamos en un grupo de 15 ó 20 personas y después de pasar por el repugnante bioterio y algunos laboratorios, el "guía" nos llevó a una sala grande. A diferencia de lo que imaginaba, el cuerpo estaba descubierto y todas las luces encendidas.
Fue explicando paso a paso la forma en que la mujer había sido disectada y nos explicó que había padecido cáncer, que nunca tuvo hijos, que tenía alrededor de 25 años, que blah, blah, blah mientras tomaba capas de cuerpo y las iba levantando.
Primero la piel que descubría las costillas, luego las costillas que dejaban ver el lugar donde alguna vez estuvieron sus pulmones y corazón, luego el vientre y nos mostró la matriz. Siguió sacando pedazos de lo que parecía una maqueta de tamaño natural. Estaba tan manoseado y trabajado ese cuerpo, que me fue imposible imaginarlo con vida.
4. El último y más reciente evento (sí, aunque suene a avistamiento de ovnis) fue por 1999. Volvíamos en dos autos de un corto viaje en carretera en dos autos. Yo, por supuesto, lidereaba el camino.
En un instante volteé por el retrovisor para ver si el otro auto seguía detrás de mí y en ese momento vi que aquél golpeó a algo. Mis acompañantes se sorprendieron cuando frené y les dije "golpeó a algo". Me bajé del coche y fui a ver si los otros estaban bien.
Absolutamente impávidos, asintieron. El parabrisas estaba estrellado con un cráter cargado del lado izquierdo (en ese momento no reparé en la sangre). Corrí a ver qué era el bulto que yacía en la carretera y era una mujer. Estaba con la cabeza alejada de mí y las piernas formando un 4.
Me acerqué a verla y buscarle pulso. Estaba muerta. Regresé a movilizar a mi compañía, los del otro auto seguían dentro de él y fui a buscar señales para el camino. Mandé a dos mujeres a dar aviso a la caseta de pago y regresé a colocar los triángulos. Incompetentes; nunca lo hicieron y terminé yendo yo a dar aviso y solicitar los servicios de emergencia con las manos manchadas de sangre.
Así, sin más, estos son los cadáveres que recuerdo haber visto. Algunos con más nitidez que otros. No son muchos, lo sé, pero son bastante más de lo que esta sociedad ve y recuerda.
1. Era, probablemente, 1985 -tengo esa idea por la edad que recuerdo haber tenido entonces- y yo iba en el asiento del copiloto del auto de mi madre con rumbo al sur sobre una avenida grande. Era de noche y había llovido, el tráfico estaba peor de lo normal en esa vía.
Cuando finalmente parecía aclararse el camino, vi una combi sobre las dos ruedas traseras y un bulto enorme entre las delanteras, las cuales no alcanzaban a tocar el piso. Al acercarnos un poco más, vi que el bulto era un cuerpo humano terriblemente obeso. Alcancé a verle la cara y, aunque no recuerdo sus facciones, se veía increíblemente hinchado, como si los ojos estuvieran al borde de explotar.
2. Una tarde salí de la secundaria, por 1993 ó 1994, y fui a casa de un amigo que vivía cerca de ella, en una calle muy pequeña (casi un callejón) y habíamos ido, mi amigo y yo, a comprar algún refresco a la tienda de la esquina (aún no fumaba, de lo contrario diría que serían cigarros).
Notamos un grupo de tres indigentes en una borrachera brutal y los pasamos de largo, pocos pasos después escuchamos un camión repartidor de coca-cola y gritos. Volteé a ver qué pasaba y lo único que recuerdo es ver que uno de los tres se aventó a las llantas del camión (quizá se tropezó) y este le reventó la cabeza.
Mientras la gente se acercaba a ver (nunca faltan los necesitados de hacerlo), seguimos a la tienda para comprar lo que sea que hayamos buscado. A la vuelta, el cadáver quedaba de camino, así que tuve que verlo... no iba a hacerme pendejo y mirar a otro lado.
El cuerpo estaba sobre el asfalto, no se alcanzaba a ver siquiera el cuello. Sobre el pavimento se notaban trocitos de cerebro, un poco rosas pero más bien enrojecidos, supongo por la sangre.
3. En 1996 estaba ya en la Universidad, una amiga me invitó a que la acompañara a un recorrido por la Facultad de Medicina porque ella quería estudiar ahí (nunca pudo entrar y lo último que supe de ella es que terminó como estudiante de veterinaria, jajaja).
Aunque este no involucra un cadáver fresco, es bastante nítido el recuerdo. Íbamos en un grupo de 15 ó 20 personas y después de pasar por el repugnante bioterio y algunos laboratorios, el "guía" nos llevó a una sala grande. A diferencia de lo que imaginaba, el cuerpo estaba descubierto y todas las luces encendidas.
Fue explicando paso a paso la forma en que la mujer había sido disectada y nos explicó que había padecido cáncer, que nunca tuvo hijos, que tenía alrededor de 25 años, que blah, blah, blah mientras tomaba capas de cuerpo y las iba levantando.
Primero la piel que descubría las costillas, luego las costillas que dejaban ver el lugar donde alguna vez estuvieron sus pulmones y corazón, luego el vientre y nos mostró la matriz. Siguió sacando pedazos de lo que parecía una maqueta de tamaño natural. Estaba tan manoseado y trabajado ese cuerpo, que me fue imposible imaginarlo con vida.
4. El último y más reciente evento (sí, aunque suene a avistamiento de ovnis) fue por 1999. Volvíamos en dos autos de un corto viaje en carretera en dos autos. Yo, por supuesto, lidereaba el camino.
En un instante volteé por el retrovisor para ver si el otro auto seguía detrás de mí y en ese momento vi que aquél golpeó a algo. Mis acompañantes se sorprendieron cuando frené y les dije "golpeó a algo". Me bajé del coche y fui a ver si los otros estaban bien.
Absolutamente impávidos, asintieron. El parabrisas estaba estrellado con un cráter cargado del lado izquierdo (en ese momento no reparé en la sangre). Corrí a ver qué era el bulto que yacía en la carretera y era una mujer. Estaba con la cabeza alejada de mí y las piernas formando un 4.
Me acerqué a verla y buscarle pulso. Estaba muerta. Regresé a movilizar a mi compañía, los del otro auto seguían dentro de él y fui a buscar señales para el camino. Mandé a dos mujeres a dar aviso a la caseta de pago y regresé a colocar los triángulos. Incompetentes; nunca lo hicieron y terminé yendo yo a dar aviso y solicitar los servicios de emergencia con las manos manchadas de sangre.
Así, sin más, estos son los cadáveres que recuerdo haber visto. Algunos con más nitidez que otros. No son muchos, lo sé, pero son bastante más de lo que esta sociedad ve y recuerda.
El humor de este martes está siendo bastante malo
Hay demasiado ruido, hace calor y no tengo escapatoria.
La efímera existencia de cada humano ha quedado probada una vez más en esta Ciudad de México. Esta madrugada, apenas unos minutos después de la medianoche, tembló.
Con el movimiento, los recuerdos que cada habitante tiene de la historia de los sismos aquí se revive. Desde el temblor que tiró al Ángel de la Independencia de su columna en 1957 (yo aún no empujaba piedras), la paranoia nacional , si bien relativamente perpetua, se aviva con los temblores.
El siguiente fue en 1985, con incalculab
le número de muertes y valor inestimado de daños materiales. Este, sin embargo, brindó a la sociedad capitalina la capacidad de organización espontánea que derivó en lluvia de apoyo desinteresado, con miles de voluntarios volcados a las calles a tratar de recuperar a sobrevivientes o restos de quienes fallecieron bajo los escombros.
Mis recuerdos de 1985 son muy limitados, pero las anécdotas que he escuchado desde entonces son impactantes. Desde la que contó una mujer, quien recién operada en una cama de hospital vio cómo se desplomaron edificios en Tlatelolco a una maestra que salvó la vida brincando del techo de su edificio de seis pisos al siguiente, justo antes de que el propio se desplomara...
Y, por si esto no fuera suficiente, la que escuché de una reunión agendada para ese 19 de septiembre, a la que llegó un hombre cubierto de polvo, sin recordar cómo había llegado hasta la oficina tras pasar la noche en el caído Hoter Regis del centro de la ciudad (hoy "Plaza de la Solidaridad", junto a la Alameda Central).
Esta mañana sólo se movió un poco la tierra. En el quinto piso se sintió con alguna intensidad (casi nunca siento los sismos) y los gatos apenas atinaron a despertarse... Ellos, tan maravillosamente impávidos, me devolvieron a la cama, desde donde contesté algunas histéricas llamadas para cerciosarse de que todos estábamos bien.
Con el movimiento, los recuerdos que cada habitante tiene de la historia de los sismos aquí se revive. Desde el temblor que tiró al Ángel de la Independencia de su columna en 1957 (yo aún no empujaba piedras), la paranoia nacional , si bien relativamente perpetua, se aviva con los temblores.El siguiente fue en 1985, con incalculab
le número de muertes y valor inestimado de daños materiales. Este, sin embargo, brindó a la sociedad capitalina la capacidad de organización espontánea que derivó en lluvia de apoyo desinteresado, con miles de voluntarios volcados a las calles a tratar de recuperar a sobrevivientes o restos de quienes fallecieron bajo los escombros.Mis recuerdos de 1985 son muy limitados, pero las anécdotas que he escuchado desde entonces son impactantes. Desde la que contó una mujer, quien recién operada en una cama de hospital vio cómo se desplomaron edificios en Tlatelolco a una maestra que salvó la vida brincando del techo de su edificio de seis pisos al siguiente, justo antes de que el propio se desplomara...
Y, por si esto no fuera suficiente, la que escuché de una reunión agendada para ese 19 de septiembre, a la que llegó un hombre cubierto de polvo, sin recordar cómo había llegado hasta la oficina tras pasar la noche en el caído Hoter Regis del centro de la ciudad (hoy "Plaza de la Solidaridad", junto a la Alameda Central).
Esta mañana sólo se movió un poco la tierra. En el quinto piso se sintió con alguna intensidad (casi nunca siento los sismos) y los gatos apenas atinaron a despertarse... Ellos, tan maravillosamente impávidos, me devolvieron a la cama, desde donde contesté algunas histéricas llamadas para cerciosarse de que todos estábamos bien.
Retomar (mantener) el curso de algo es más difícil que iniciarlo.
Este espacio es fiel muestra de la afirmación que, por cierto, me parece axiomática; es decir, no necesita comprobación alguna.
Algunas proposiciones similares, al menos en su carácter, son:
Este espacio es fiel muestra de la afirmación que, por cierto, me parece axiomática; es decir, no necesita comprobación alguna.
Algunas proposiciones similares, al menos en su carácter, son:
- Más que la de la gravedad, la de Murphy es la ley más aplicable en el mundo
- Alea iacta est
- dios no existe
- si existe, me odia
- si me odia es por mera envidia
...devuélvame mi depresión...
Siempre me ha parecido extraño que cuando las cosas marchan sorprendentemente bien, Sísifo tiende a dejar de escribir... cuesta más trabajo hacerlo.
La piedra ha cambiado su forma y peso. No dudo que puede volver a ser insoportable pronto, pero en este momento he logrado disfrutar el vaivén por el valle.
El firewall de la oficina no ayuda, no deja siquiera acceder a leer a mis amigos, más allá de la Invasión Retrofutura y La Zanahoria del Caballo, que se publican en Crónica, pero sus blogs los reviso muy esporádicamente.
Necesito escribir lo que ha sucedido, pero tengo un mínimo de esperanzas de que podré hacerlo pronto. Aunque sea intentaré escribir desde la oficina y después pasarlo por este vedado editor. Ya habrá tiempo de ver si se puede. O bien, habrá tiempo para retomar la maldita piedra de mi absurdo.
Siempre me ha parecido extraño que cuando las cosas marchan sorprendentemente bien, Sísifo tiende a dejar de escribir... cuesta más trabajo hacerlo.
La piedra ha cambiado su forma y peso. No dudo que puede volver a ser insoportable pronto, pero en este momento he logrado disfrutar el vaivén por el valle.
El firewall de la oficina no ayuda, no deja siquiera acceder a leer a mis amigos, más allá de la Invasión Retrofutura y La Zanahoria del Caballo, que se publican en Crónica, pero sus blogs los reviso muy esporádicamente.
Necesito escribir lo que ha sucedido, pero tengo un mínimo de esperanzas de que podré hacerlo pronto. Aunque sea intentaré escribir desde la oficina y después pasarlo por este vedado editor. Ya habrá tiempo de ver si se puede. O bien, habrá tiempo para retomar la maldita piedra de mi absurdo.
Si algo ha hecho de la política una profesión poco honorable ha sido la mentira (tanto más cuando esta es pública y se pide su difusión), lo cual no puedo dejar sin respuesta.
No defiendo ni ataco a candidatos -concluyó ya la época de campañas-; si los cerca de 240 000 votos de diferencia fuesen en sentido inverso y el candidato que emplease estos argumentos fuese "el de la derecha", mi defensa sería exactamente la misma.
Consideren, además, que hace seis años, quien ganó la elección para Jefe de Gobierno, lo hizo por 214 035 votos sobre el segundo lugar (AQUÍ puede verse el cuadro resumen, en la página del Instituto Electoral del Distrito Federal).
Este país necesita no sólo mexicanos nacidos o naturalizados. Requiere de personas que ejerzan su ciudadanía plenamente, saludo la difusión de información que a todos nos compete y el interés que se tiene, pero me parece indispensable evitar ver hacia un solo lado, tomar las palabras de alguien como ciertas sin considerar elementos ajenos a ellas.
Si recibieron un correo con las supuestas evidencias del fraude, los invito a reenviar este link y buscar más de una versión.
En primer lugar, me parece que es fundamental aclarar que el voto, a diferencia de su conteo, es un evento aleatorio. El conteo de los votos conforme fueron llegando al PREP NO ES UN EVENTO ALEATORIO. En la página del IFE, desde el día de la elección está una nota en la que se especifica qué NO es el PREP, cito:
"• No es un cálculo de los resultados sobre la base de estimaciones estadísticas o proyecciones a partir de una muestra.
"• No es una encuesta de salida o "exit poll" donde se entrevista a las personas que salen de las casillas sobre su voto emitido.
"• No es un conteo rápido en el cual una vez cerrada la votación, se recopilan los resultados de ciertas casillas previamente seleccionadas." (La página del IFE tiene más información que puede ser vista oprimiendo AQUÍ)
Segundo, yo estuve siguiendo el PREP durante la noche entera, desde las 20:00 hrs. del domingo 2 de julio hasta las 05:00 hrs. del lunes 3. Si bien las gráficas aparentan ser paralelas, cuando los cómputos superan, digamos, los cinco millones de votos para cada candidato, las diferencias son casi imperceptibles.
El conteo lo seguí y sé que cuando comenzaron a computarse los votos del Distrito Federal y el estado de México (ambas entidades con alto número de votantes y afines al candidato que quedó en segundo lugar), la brecha se cerró a menos de 150 000 votos. Sin embargo, cuando el cómputo en estas entidades se acercó al punto de "cierre" (96 ó 97%), la brecha entre primer y segundo lugar volvió a crecer.
Tercero, al argumentar que hay un fraude en 50 000 (de las más de 130 000) casillas, urnas embarazadas, ratones locos, etc., es poner como herramientas de ese fraude a 200 000 personas (es decir, los cuatro funcionarios de cada una de esas casillas), además de que cuestiona duramente a los cerca, también, de 50 000 representantes de casilla que su Coalición tuvo (según reportaron ellos mismos tenían cubiertas 97% de las casillas); es decir, considera que sus propios representantes son incompetentes y permitieron el irregular conteo de votos y posterior (tanto o más irregular) llenado de las actas en cada una de esas casillas.
Cuarto, de acuerdo con el grupo de expertos en estadística que colaboraron con el IFE para el conteo rápido, las estimaciones realizadas no brindaban claridad para declarar que candidato alguno hubiese ganado; esto es preciso y no.
AQUÍ está el informe que presentaron los expertos al Consejo General, en él se puede ver la forma en la que se fueron realizando los intervalos de confianza y probabilidad conforme al arribo de la información a la sede del Instituto. Si bien con dos de los métodos de estimación (los llamados "robusto" y "clásico") no se podía estimar quién tendría más votos (de acuerdo a los intervalos de confianza mostrados gráficamente en la penúltima lámina), con el modelo bayesiano (generado con base en probabilidades condicionales) sí es posible ver una diferencia entre el primer y segundo lugar, pues en los intervalos de probabilidad no hay intersección.
Quinto y último, acusar al Instituto Federal Electoral de usar un algoritmo mágico que asegurase la transmisión de votos de uno a otro candidato es convertirse en un inquisidor y acusar de brujería a alguien por hacer fuego o saber latín; es tratar de mandar a la hoguera a una persona por tener un pacto con el diablo...
Nadie mejor que José Woldenberg (cuya integridad y autoridad en el tema es, si acaso, prácticamente incuestionable) para explicar la forma en la que se cuentan los votos y en su editorial del jueves 6 de julio en el diario Reforma hace una clarísima descripción del proceso y el blindaje existente para que los fraudes no se den.
¿Cuáles son los verdaderos motivos de las infundadas acusaciones? ¿Qué sentido tiene seguir convocando a la gente? ¿Cuál es la utilidad que el segundo lugar tiene en mostrar públicamente su fuerza? Él sabe que no ganó, de lo contrario habría mostrado las actas; ¿cómo pasará (si lo hace) a la historia? El Juicio Histórico es una editorial que plantea esta pregunta... un abrazo para su autor.
Las instituciones mexicanas, salvo la iglesia (¡sí, carajo, ya sé!), han sido históricamente indignas de confianza, pero el IFE se la ha ganado con la lucha de muchas personas, de gente que ha empeñado su vida por tener un marco en el que los procesos electorales sean transparentes y hechos por la gente, por aquellos que no están afiliados a partidos políticos, por quienes creen que la democracia es la mejor vía para hacer de este un país en el que valga la pena haber nacido.
No defiendo ni ataco a candidatos -concluyó ya la época de campañas-; si los cerca de 240 000 votos de diferencia fuesen en sentido inverso y el candidato que emplease estos argumentos fuese "el de la derecha", mi defensa sería exactamente la misma.
Consideren, además, que hace seis años, quien ganó la elección para Jefe de Gobierno, lo hizo por 214 035 votos sobre el segundo lugar (AQUÍ puede verse el cuadro resumen, en la página del Instituto Electoral del Distrito Federal).
Este país necesita no sólo mexicanos nacidos o naturalizados. Requiere de personas que ejerzan su ciudadanía plenamente, saludo la difusión de información que a todos nos compete y el interés que se tiene, pero me parece indispensable evitar ver hacia un solo lado, tomar las palabras de alguien como ciertas sin considerar elementos ajenos a ellas.
Si recibieron un correo con las supuestas evidencias del fraude, los invito a reenviar este link y buscar más de una versión.
En primer lugar, me parece que es fundamental aclarar que el voto, a diferencia de su conteo, es un evento aleatorio. El conteo de los votos conforme fueron llegando al PREP NO ES UN EVENTO ALEATORIO. En la página del IFE, desde el día de la elección está una nota en la que se especifica qué NO es el PREP, cito:
"• No es un cálculo de los resultados sobre la base de estimaciones estadísticas o proyecciones a partir de una muestra.
"• No es una encuesta de salida o "exit poll" donde se entrevista a las personas que salen de las casillas sobre su voto emitido.
"• No es un conteo rápido en el cual una vez cerrada la votación, se recopilan los resultados de ciertas casillas previamente seleccionadas." (La página del IFE tiene más información que puede ser vista oprimiendo AQUÍ)
Segundo, yo estuve siguiendo el PREP durante la noche entera, desde las 20:00 hrs. del domingo 2 de julio hasta las 05:00 hrs. del lunes 3. Si bien las gráficas aparentan ser paralelas, cuando los cómputos superan, digamos, los cinco millones de votos para cada candidato, las diferencias son casi imperceptibles.
El conteo lo seguí y sé que cuando comenzaron a computarse los votos del Distrito Federal y el estado de México (ambas entidades con alto número de votantes y afines al candidato que quedó en segundo lugar), la brecha se cerró a menos de 150 000 votos. Sin embargo, cuando el cómputo en estas entidades se acercó al punto de "cierre" (96 ó 97%), la brecha entre primer y segundo lugar volvió a crecer.
Tercero, al argumentar que hay un fraude en 50 000 (de las más de 130 000) casillas, urnas embarazadas, ratones locos, etc., es poner como herramientas de ese fraude a 200 000 personas (es decir, los cuatro funcionarios de cada una de esas casillas), además de que cuestiona duramente a los cerca, también, de 50 000 representantes de casilla que su Coalición tuvo (según reportaron ellos mismos tenían cubiertas 97% de las casillas); es decir, considera que sus propios representantes son incompetentes y permitieron el irregular conteo de votos y posterior (tanto o más irregular) llenado de las actas en cada una de esas casillas.
Cuarto, de acuerdo con el grupo de expertos en estadística que colaboraron con el IFE para el conteo rápido, las estimaciones realizadas no brindaban claridad para declarar que candidato alguno hubiese ganado; esto es preciso y no.
AQUÍ está el informe que presentaron los expertos al Consejo General, en él se puede ver la forma en la que se fueron realizando los intervalos de confianza y probabilidad conforme al arribo de la información a la sede del Instituto. Si bien con dos de los métodos de estimación (los llamados "robusto" y "clásico") no se podía estimar quién tendría más votos (de acuerdo a los intervalos de confianza mostrados gráficamente en la penúltima lámina), con el modelo bayesiano (generado con base en probabilidades condicionales) sí es posible ver una diferencia entre el primer y segundo lugar, pues en los intervalos de probabilidad no hay intersección.
Quinto y último, acusar al Instituto Federal Electoral de usar un algoritmo mágico que asegurase la transmisión de votos de uno a otro candidato es convertirse en un inquisidor y acusar de brujería a alguien por hacer fuego o saber latín; es tratar de mandar a la hoguera a una persona por tener un pacto con el diablo...
Nadie mejor que José Woldenberg (cuya integridad y autoridad en el tema es, si acaso, prácticamente incuestionable) para explicar la forma en la que se cuentan los votos y en su editorial del jueves 6 de julio en el diario Reforma hace una clarísima descripción del proceso y el blindaje existente para que los fraudes no se den.
¿Cuáles son los verdaderos motivos de las infundadas acusaciones? ¿Qué sentido tiene seguir convocando a la gente? ¿Cuál es la utilidad que el segundo lugar tiene en mostrar públicamente su fuerza? Él sabe que no ganó, de lo contrario habría mostrado las actas; ¿cómo pasará (si lo hace) a la historia? El Juicio Histórico es una editorial que plantea esta pregunta... un abrazo para su autor.
Las instituciones mexicanas, salvo la iglesia (¡sí, carajo, ya sé!), han sido históricamente indignas de confianza, pero el IFE se la ha ganado con la lucha de muchas personas, de gente que ha empeñado su vida por tener un marco en el que los procesos electorales sean transparentes y hechos por la gente, por aquellos que no están afiliados a partidos políticos, por quienes creen que la democracia es la mejor vía para hacer de este un país en el que valga la pena haber nacido.
Fragmento del discurso de cierre de campaña de Patricia Mercado, candidata presidencial por el Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina... Sólo agrego que lo suscribo, ¡este país necesita una izquierda de valores!
Señoras y señores:
Nos ubicamos claramente en el campo de la izquierda. Nuestra acción política está guiada por un valor definitorio: La justicia. No como dádiva ni graciosa concesión sino como derechos de los ciudadanos.
Nos ubicamos en el campo de la izquierda que, derrotada por la dinámica de las superpotencias en la Guerra Fría, emerge después de la caída del muro de Berlín. Renueva sus raíces y rectifica su trayectoria abrazando el valor de la libertad. El sacrificio de la libertad en aras de la justicia marcó las variantes de la izquierda y selló la derrota del comunismo.
Para nosotros no existe dilema alguno. La libertad que postulamos es un valor principal pero no es un valor absoluto. Es un logro de nuestra integración social. Partimos del anhelo de libertad para llegar a ella en un proceso de liberación frente a la desesperanza, frente a la frustración, frente a la discriminación.
Se ha dicho que ser libre es liberarse a partir de ejercer opciones y elecciones. Se es libre porque se reconoce que los derechos a los cuales accedemos como miembros de una comunidad son solo vigentes a través de la responsabilidad.
Ser libre es conquistar nuestra autonomía el tercer valor que defendemos. Autonomía es construcción de formas de convivencia. Es una emancipación en tanto retorno al mundo de las relaciones humanas.
Del tronco común de la justicia emergen dos valores más que nos son constitutivos. El ejercicio de la tolerancia y el respeto a la diferencia. Tolerancia no es convenir en que discrepamos. La tolerancia y el respeto a la diferencia es el ejercicio activo que nos permite reconocer en las otras y en los otros sus dinámicas, sus formas de vida y sus razones. Es una deliberación permanente para comprendernos. Es la construcción de lazos de solidaridad.
Del tronco común de la libertad como ejercicio de responsabilidades se expresan un gran valor para nosotros, la laicidad, lo laico. Una laicidad como estrategia para la libertad. El Estado laico garantiza la libertad de conciencia.
Finalmente del mismo tronco de la libertad emerge el valor de la competencia como método para evitar la concentración, el monopolio, la oligarquía.
Rechazamos los monopolios y las oligarquías del dinero, del saber o de la fe. Sobre todo rechazamos los monopolios de la verdad porque asumimos la diversidad.
Reconocemos enfoques distintos para plantearnos las mismas preguntas. Para ofrecer distintas respuestas. Para implementar variadas soluciones.
Justicia, libertad, autonomía, tolerancia y respeto a la diversidad, laicismo y competencia son a mi juicio los seis valores centrales de la izquierda moderna.
Pero para que el pluralismo no devenga en fragmentación que dañe el tejido social, ni la libertad entronice el reinado salvaje del interés egoísta, ni la justicia se transforme en paternalismo insultante; la izquierda moderna debe hacer gobernable la diversidad.
Señoras y señores; compañeras y compañeros,
Estamos llamando a votar por convicción. Repito: estamos llamando a votar por convicción. El poder de la convicción es moralmente superior y políticamente más eficaz que la convicción del poder por el poder mismo.
Hace varios siglos, un sabio se empeñó en demostrar que la tierra giraba alrededor del sol. Condenado como hereje por la Inquisición salió de esa sesión mascullando "Y sin embargo se mueve.....". Aunque Galileo sufrió arresto domiciliario, muchos otros después sufrieron por lo mismo penas más graves.
Y sin embargo se mueve...
Que tenemos muchas cosas en contra, que el poder de los monopolios partidistas nos están arrasando. Que no podemos competir contra las arcas de los partidos tradicionales ni contra las trapacerías de los operadores. Y sin embargo se mueve...
Que nuestra agenda valórica es demasiada avanzada. Que asusta al votante medio. Que le bajemos el tono a la demanda por la despenalización del aborto, que no hablemos de sociedades de conviviencia, que no hablemos de la legalización de la mota o de la eutanasia. Y sin embargo se mueve...
Que la política sólo es exitosa con el dinero. Que los medios electrónicos de comunicación cuestan mucho y son estratégicos para un triunfo electoral. Que lo mejor es el mensaje insustancial. Que no importa el discurso sino el rollo. Y sin embargo se mueve...
Que cuidado con las propuestas programáticas porque la gente sólo entiende mensajes simples, lenguaje corporal, frases pegajosas. No los pongas a pensar, me dicen. Y sin embargo se mueve...
Les dicen a ustedes, jóvenes, que dejen de soñar, que le entren al toro, que la política es el reino de lo posible, que aprendan la mañas de los otros. Que el que gana es el que empeña su alma. Y sin embargo se mueve...
Les dicen a ustedes, mujeres, que lo mejor es no plantear temas controversiales, que lo mejor es irse con la corriente. Y sin embargo se mueve...
A lo que se derrotan sin haber dado la primera batalla les digo: Y sin embargo se mueve.
A los profetas del voto útil, les digo: Y sin embargo se mueve.
A los que nos recomiendan que no soñemos, que estemos con los pies en la tierra les digo: Y sin embargo se mueve.
Este 2 de julio mujeres y hombres, jóvenes y ancianos, bugas y gays, indios y mestizos, personas con capacidades distintas, los marginados de todo y los agraciados de todo vamos a decirles a los políticos de siempre: ¡Y sin embargo se mueve! ¡Y sin embargo se mueve! ¡Y sin embargo se mueve!
Este último mensaje es para los políticos de siempre, a la vieja clase política. Ustedes que llevan seis meses agarrándose a cubetazos, ustedes que no tienen tiempo para escuchar a los ciudadanos porque están ocupados tramando el próximo spot cochino; les hablo a ustedes, los espectros que pueblan el mundo que se está acabando.
Con nuestros sueños, con nuestras convicciones, con nuestro desengaños, nuestras caídas, nuestras levantadas, nuestros errores, nuestras rectificaciones. Con nuestro corazón que late por la izquierda. Con la inspiración de los jóvenes de ayer para los jóvenes de hoy. Con las mujeres que se pongan la banda presidencial conmigo.
¡Nos tendrán que creer! Con ustedes, con jóvenes y mujeres, con nosotras y nosotros. Caminemos hacia el 2 de julio para inaugurar un capítulo de la nueva historia. Haremos historia porque somos una izquierda de valores.
Señoras y señores:
Nos ubicamos claramente en el campo de la izquierda. Nuestra acción política está guiada por un valor definitorio: La justicia. No como dádiva ni graciosa concesión sino como derechos de los ciudadanos.
Nos ubicamos en el campo de la izquierda que, derrotada por la dinámica de las superpotencias en la Guerra Fría, emerge después de la caída del muro de Berlín. Renueva sus raíces y rectifica su trayectoria abrazando el valor de la libertad. El sacrificio de la libertad en aras de la justicia marcó las variantes de la izquierda y selló la derrota del comunismo.
Para nosotros no existe dilema alguno. La libertad que postulamos es un valor principal pero no es un valor absoluto. Es un logro de nuestra integración social. Partimos del anhelo de libertad para llegar a ella en un proceso de liberación frente a la desesperanza, frente a la frustración, frente a la discriminación.
Se ha dicho que ser libre es liberarse a partir de ejercer opciones y elecciones. Se es libre porque se reconoce que los derechos a los cuales accedemos como miembros de una comunidad son solo vigentes a través de la responsabilidad.
Ser libre es conquistar nuestra autonomía el tercer valor que defendemos. Autonomía es construcción de formas de convivencia. Es una emancipación en tanto retorno al mundo de las relaciones humanas.
Del tronco común de la justicia emergen dos valores más que nos son constitutivos. El ejercicio de la tolerancia y el respeto a la diferencia. Tolerancia no es convenir en que discrepamos. La tolerancia y el respeto a la diferencia es el ejercicio activo que nos permite reconocer en las otras y en los otros sus dinámicas, sus formas de vida y sus razones. Es una deliberación permanente para comprendernos. Es la construcción de lazos de solidaridad.
Del tronco común de la libertad como ejercicio de responsabilidades se expresan un gran valor para nosotros, la laicidad, lo laico. Una laicidad como estrategia para la libertad. El Estado laico garantiza la libertad de conciencia.
Finalmente del mismo tronco de la libertad emerge el valor de la competencia como método para evitar la concentración, el monopolio, la oligarquía.
Rechazamos los monopolios y las oligarquías del dinero, del saber o de la fe. Sobre todo rechazamos los monopolios de la verdad porque asumimos la diversidad.
Reconocemos enfoques distintos para plantearnos las mismas preguntas. Para ofrecer distintas respuestas. Para implementar variadas soluciones.
Justicia, libertad, autonomía, tolerancia y respeto a la diversidad, laicismo y competencia son a mi juicio los seis valores centrales de la izquierda moderna.
Pero para que el pluralismo no devenga en fragmentación que dañe el tejido social, ni la libertad entronice el reinado salvaje del interés egoísta, ni la justicia se transforme en paternalismo insultante; la izquierda moderna debe hacer gobernable la diversidad.
Señoras y señores; compañeras y compañeros,
Estamos llamando a votar por convicción. Repito: estamos llamando a votar por convicción. El poder de la convicción es moralmente superior y políticamente más eficaz que la convicción del poder por el poder mismo.
Hace varios siglos, un sabio se empeñó en demostrar que la tierra giraba alrededor del sol. Condenado como hereje por la Inquisición salió de esa sesión mascullando "Y sin embargo se mueve.....". Aunque Galileo sufrió arresto domiciliario, muchos otros después sufrieron por lo mismo penas más graves.
Y sin embargo se mueve...
Que tenemos muchas cosas en contra, que el poder de los monopolios partidistas nos están arrasando. Que no podemos competir contra las arcas de los partidos tradicionales ni contra las trapacerías de los operadores. Y sin embargo se mueve...
Que nuestra agenda valórica es demasiada avanzada. Que asusta al votante medio. Que le bajemos el tono a la demanda por la despenalización del aborto, que no hablemos de sociedades de conviviencia, que no hablemos de la legalización de la mota o de la eutanasia. Y sin embargo se mueve...
Que la política sólo es exitosa con el dinero. Que los medios electrónicos de comunicación cuestan mucho y son estratégicos para un triunfo electoral. Que lo mejor es el mensaje insustancial. Que no importa el discurso sino el rollo. Y sin embargo se mueve...
Que cuidado con las propuestas programáticas porque la gente sólo entiende mensajes simples, lenguaje corporal, frases pegajosas. No los pongas a pensar, me dicen. Y sin embargo se mueve...
Les dicen a ustedes, jóvenes, que dejen de soñar, que le entren al toro, que la política es el reino de lo posible, que aprendan la mañas de los otros. Que el que gana es el que empeña su alma. Y sin embargo se mueve...
Les dicen a ustedes, mujeres, que lo mejor es no plantear temas controversiales, que lo mejor es irse con la corriente. Y sin embargo se mueve...
A lo que se derrotan sin haber dado la primera batalla les digo: Y sin embargo se mueve.
A los profetas del voto útil, les digo: Y sin embargo se mueve.
A los que nos recomiendan que no soñemos, que estemos con los pies en la tierra les digo: Y sin embargo se mueve.
Este 2 de julio mujeres y hombres, jóvenes y ancianos, bugas y gays, indios y mestizos, personas con capacidades distintas, los marginados de todo y los agraciados de todo vamos a decirles a los políticos de siempre: ¡Y sin embargo se mueve! ¡Y sin embargo se mueve! ¡Y sin embargo se mueve!
Este último mensaje es para los políticos de siempre, a la vieja clase política. Ustedes que llevan seis meses agarrándose a cubetazos, ustedes que no tienen tiempo para escuchar a los ciudadanos porque están ocupados tramando el próximo spot cochino; les hablo a ustedes, los espectros que pueblan el mundo que se está acabando.
Con nuestros sueños, con nuestras convicciones, con nuestro desengaños, nuestras caídas, nuestras levantadas, nuestros errores, nuestras rectificaciones. Con nuestro corazón que late por la izquierda. Con la inspiración de los jóvenes de ayer para los jóvenes de hoy. Con las mujeres que se pongan la banda presidencial conmigo.
¡Nos tendrán que creer! Con ustedes, con jóvenes y mujeres, con nosotras y nosotros. Caminemos hacia el 2 de julio para inaugurar un capítulo de la nueva historia. Haremos historia porque somos una izquierda de valores.
Los gatos son maravillosos. Son seres geniales, interesantes, divertidos y con personalidades muy definidas.
Yo tengo una gata de casi seis años de edad, Gala. Es bellísima y demandante, pero no por ello deja su independencia de lado. Cada noche que llego, viene conmigo y reclama su derecho de afecto y su ronroneo es uno de los sonidos con más pureza en el mundo.
En estos días he convivido con un par de gatos más. El primero Demian, de Eleanor. El miércoles me llamó ella para decirme que estaba enfermo, con los ojos muy rojos y deprimido.
Insistí para ir por él y lo llevamos juntos al veterinario, en cuanto llegamos, nos dijo el doctor que tenía fiebre y que estaba deshidratado, así que hubo que ponerle suero y comenzó a inyectarlo mientras yo lo detenía y Eleanor se angustiaba. Tuvo que quedarse ahí para pasar la noche, pero nos aseguró que estaría bien.
El jueves fui a la ficha a casa de Aniram, me cae bien y para entonces había generado ya aprecio en mí, pero ese día me cayó especialmente bien. En cuanto llegamos a su casa me llevó a ver a su nueva nena, aún no tiene nombre, pero es tan pequeña que cabe en poco más de la mitad de mi mano y apenas puede sostenerse en sus patas sin temblar.
La recogió de la calle, no sé en qué circunstancias, pero le admiro haber tomado a la gatita y llevarla a su casa. Le compró comida y le está dando leche con un biberón, ojalá se acoplen y se queden juntas.
La tarde del viernes fui por Eleanor para pasar por Demian, se veía mucho mejor y hace un rato lo llevamos a revisión. El médico nos dijo que estaba ya suficientemente recuperado y, a menos que se le vea mal, no será necesario llevarlo de nueva cuenta.
La forma como la gente trata a los gatos me parece un claro indicador de la personalidad humana. Si los rechazan me siento yo rechazado; si los tratan bien, siento que la especie humana se reivindica; si los recogen de la calle y les dan un hogar, casi hacen que recupere la esperanza en el homo sapiens, al menos por cierto tiempo.
Yo tengo una gata de casi seis años de edad, Gala. Es bellísima y demandante, pero no por ello deja su independencia de lado. Cada noche que llego, viene conmigo y reclama su derecho de afecto y su ronroneo es uno de los sonidos con más pureza en el mundo. En estos días he convivido con un par de gatos más. El primero Demian, de Eleanor. El miércoles me llamó ella para decirme que estaba enfermo, con los ojos muy rojos y deprimido.
Insistí para ir por él y lo llevamos juntos al veterinario, en cuanto llegamos, nos dijo el doctor que tenía fiebre y que estaba deshidratado, así que hubo que ponerle suero y comenzó a inyectarlo mientras yo lo detenía y Eleanor se angustiaba. Tuvo que quedarse ahí para pasar la noche, pero nos aseguró que estaría bien.
El jueves fui a la ficha a casa de Aniram, me cae bien y para entonces había generado ya aprecio en mí, pero ese día me cayó especialmente bien. En cuanto llegamos a su casa me llevó a ver a su nueva nena, aún no tiene nombre, pero es tan pequeña que cabe en poco más de la mitad de mi mano y apenas puede sostenerse en sus patas sin temblar.
La recogió de la calle, no sé en qué circunstancias, pero le admiro haber tomado a la gatita y llevarla a su casa. Le compró comida y le está dando leche con un biberón, ojalá se acoplen y se queden juntas.
La tarde del viernes fui por Eleanor para pasar por Demian, se veía mucho mejor y hace un rato lo llevamos a revisión. El médico nos dijo que estaba ya suficientemente recuperado y, a menos que se le vea mal, no será necesario llevarlo de nueva cuenta.
La forma como la gente trata a los gatos me parece un claro indicador de la personalidad humana. Si los rechazan me siento yo rechazado; si los tratan bien, siento que la especie humana se reivindica; si los recogen de la calle y les dan un hogar, casi hacen que recupere la esperanza en el homo sapiens, al menos por cierto tiempo.
Mi aspereza ha cruzado el punto de no retorno en mis relaciones laborales. Esta semana fui de la pena ajena a la indiferencia, con un largo intermedio de furia.
El Sub me pidió que le ayudara en una presentación para los externos y accedí a hacerlo, lo único que me correspondía era montarle el proyector y seguir con el ratón para hacer llegar la lámina siguiente... Yo no conocía el contenido de su archivo y, cuando los externos pidieron que mostrara lo que tenía que haber hecho, salí avergonzado de la sala, pues NO LO HABÍA LLEVADO!
Le pedí a su asistente que buscara en su computadora el archivo y lo encontró con cierta facilidad, pero resultó prácticamente inútil, pues él había hecho lo que se le dio la gana, haciendo caso omiso a todos los acuerdos a los que había llegado en reuniones previas.
Por supuesto, los externos montaron en cólera y pocos defendieron al Sub. Yo traté de deslizarme debajo de la mesa para ocultar mi rechazo a él, pero no lo logré. Me negué a dirigirle la palabra, salvo cuando insistió en que nos quedáramos a arreglarlo "hasta terminar" y fue para decirle que era demasiado tarde y que era una falta de respeto para con los viente asistentes a la cita.
Al día siguiente me pidió ayuda y mi tacto salió sin control. Le grité para decirle que estaba profundamente equivocado, sí, perdí el control, pero funcionó. La necedad de su parte, he descubierto, sólo puede curarse a punta de madrazos verbales.
Espero que lo haya resuelto, porque temo que me aventarán el desmadre a partir del lunes...
El Sub me pidió que le ayudara en una presentación para los externos y accedí a hacerlo, lo único que me correspondía era montarle el proyector y seguir con el ratón para hacer llegar la lámina siguiente... Yo no conocía el contenido de su archivo y, cuando los externos pidieron que mostrara lo que tenía que haber hecho, salí avergonzado de la sala, pues NO LO HABÍA LLEVADO!
Le pedí a su asistente que buscara en su computadora el archivo y lo encontró con cierta facilidad, pero resultó prácticamente inútil, pues él había hecho lo que se le dio la gana, haciendo caso omiso a todos los acuerdos a los que había llegado en reuniones previas.
Por supuesto, los externos montaron en cólera y pocos defendieron al Sub. Yo traté de deslizarme debajo de la mesa para ocultar mi rechazo a él, pero no lo logré. Me negué a dirigirle la palabra, salvo cuando insistió en que nos quedáramos a arreglarlo "hasta terminar" y fue para decirle que era demasiado tarde y que era una falta de respeto para con los viente asistentes a la cita.
Al día siguiente me pidió ayuda y mi tacto salió sin control. Le grité para decirle que estaba profundamente equivocado, sí, perdí el control, pero funcionó. La necedad de su parte, he descubierto, sólo puede curarse a punta de madrazos verbales.
Espero que lo haya resuelto, porque temo que me aventarán el desmadre a partir del lunes...
...buscando calor en el cruel laberinto
de un vaso de alcohol
El mundial de fútbol no es un gran evento en mi vida, al menos no en cuanto al deporte en sí. Disfruto ver los juegos, sí, pero más que por las jugadas o por quién resulta vencedor, por el ambiente en las tribunas y, cuando no se va al estadio, por el que se da frente a la televisión con un grupo de profundos aficionados, por supuesto con un montón de alcohol.
Una vez más el fin de semana termina y me siento gustoso que así sea, pues empezó el martes, en casa de Ita (para otro festejo de cumpleaños); el miércoles recibí una invitación para una reunión de apoyo de alguna candidatura y fui; el jueves las cosas siguieron en casa de Naval, con los de la oficina.
El viernes, con todo el cansancio acumulado de esas noches, mis intenciones eran exclusivamente dormir para poder estar listo para el festejo (también de cumpleaños) que, según sabía, se daría el sábado... pero Ben me llamó para decirme que la noche del viernes era la indicada, así que el sueño tendría que esperar otra noche.
Ayer sólo salí para ver el juego de la albiceleste con Eleanor, comiendo un par de espectaculares charolas de comida japonesa y regresé a casa poco después... finalmente dormí.
Hoy jugó el equipo nacional y fui con los cuates de Coke a ver el juego. Mi comité de bienvenida fue un tequila que tenía que tomarme "de hidalgo" y cumplí... el acuerdo, que también seguí, contemplaba tequila también para la segunda mitad, el gol de la victoria (si había tal) y el final del juego.
Con suficientes grados encima partí a casa de Ben, finalmente conocí a su bellísima hija.
El mundial llegó. No importan los juegos, marcadores ni vencedores. Importa el pretexto para olvidarse por momentos de la piedra que cada uno tiene que empujar.
Hace un rato, de camino a casa me topé con una canción de Rockdrigo que mi hizo pensar en mi epígrafe... parece que estos recuentos (de días) etílicos demuestran que, efectivamente, el calor sólo ha llegado por la vía del vaso.
de un vaso de alcohol
El mundial de fútbol no es un gran evento en mi vida, al menos no en cuanto al deporte en sí. Disfruto ver los juegos, sí, pero más que por las jugadas o por quién resulta vencedor, por el ambiente en las tribunas y, cuando no se va al estadio, por el que se da frente a la televisión con un grupo de profundos aficionados, por supuesto con un montón de alcohol.
Una vez más el fin de semana termina y me siento gustoso que así sea, pues empezó el martes, en casa de Ita (para otro festejo de cumpleaños); el miércoles recibí una invitación para una reunión de apoyo de alguna candidatura y fui; el jueves las cosas siguieron en casa de Naval, con los de la oficina.
El viernes, con todo el cansancio acumulado de esas noches, mis intenciones eran exclusivamente dormir para poder estar listo para el festejo (también de cumpleaños) que, según sabía, se daría el sábado... pero Ben me llamó para decirme que la noche del viernes era la indicada, así que el sueño tendría que esperar otra noche.
Ayer sólo salí para ver el juego de la albiceleste con Eleanor, comiendo un par de espectaculares charolas de comida japonesa y regresé a casa poco después... finalmente dormí.
Hoy jugó el equipo nacional y fui con los cuates de Coke a ver el juego. Mi comité de bienvenida fue un tequila que tenía que tomarme "de hidalgo" y cumplí... el acuerdo, que también seguí, contemplaba tequila también para la segunda mitad, el gol de la victoria (si había tal) y el final del juego.
Con suficientes grados encima partí a casa de Ben, finalmente conocí a su bellísima hija.
El mundial llegó. No importan los juegos, marcadores ni vencedores. Importa el pretexto para olvidarse por momentos de la piedra que cada uno tiene que empujar.
Hace un rato, de camino a casa me topé con una canción de Rockdrigo que mi hizo pensar en mi epígrafe... parece que estos recuentos (de días) etílicos demuestran que, efectivamente, el calor sólo ha llegado por la vía del vaso.
que por gusto.
En las últimas veinticuatro horas he recibido más de ochenta comentarios anónimos en este espacio y, aunque eso podría resultar halagador, no lo es.
Todos son casi iguales en posts distintos. Así que he decidido solicitar la validación de palabra para la publicación de comentarios. No es algo que me guste, pero se ha convertido en una necesidad.
En las últimas veinticuatro horas he recibido más de ochenta comentarios anónimos en este espacio y, aunque eso podría resultar halagador, no lo es.
Todos son casi iguales en posts distintos. Así que he decidido solicitar la validación de palabra para la publicación de comentarios. No es algo que me guste, pero se ha convertido en una necesidad.
La oferta cinematográfica en el circuito comercial en esta ciudad es patética y, si de gringaderas se trata, Ron Howard es un especialista.
El Código (The Da Vinci Code, 2006) fue, probablemente, una de las películas más esperadas por el público estadounidense -¿o estadunidense? Supongo que depende del manual de estilo que se use- y, como suele suceder con estas espectaculares películas que a los gringos les genera tales expectativas, fue todo lo que esperaba.
Dan Brown, autor del Best-Seller homónimo sobre el cual se basó la película, escribió un libraco excesivamente ligero (que no breve) con una trama superficial, uno de los peores que he leído, que difícilmente podía ser empeorado... Howard lo logró.
La vi. Tenía que verla, el morbo fue más fuerte y, aunque esperaba algo lamentable, resultó peor. Con toda sinceridad me pregunto ¿acaso tenía motivos para pensar que sería menos mala de lo que fue?...
El Código (The Da Vinci Code, 2006) fue, probablemente, una de las películas más esperadas por el público estadounidense -¿o estadunidense? Supongo que depende del manual de estilo que se use- y, como suele suceder con estas espectaculares películas que a los gringos les genera tales expectativas, fue todo lo que esperaba.
Dan Brown, autor del Best-Seller homónimo sobre el cual se basó la película, escribió un libraco excesivamente ligero (que no breve) con una trama superficial, uno de los peores que he leído, que difícilmente podía ser empeorado... Howard lo logró.
La vi. Tenía que verla, el morbo fue más fuerte y, aunque esperaba algo lamentable, resultó peor. Con toda sinceridad me pregunto ¿acaso tenía motivos para pensar que sería menos mala de lo que fue?...
Me niego a dar una cátedra sobre algo que no sé, así que no voy a escribr una profundísima retórica sobre la ópera. Esta tarde fui con Eleanor a ver El Barbero de Sevilla, de Rossini.
Tras una deliciosa comida árabe, tomamos rumbo al centro, para llegar al teatro y llegar a la primera función de ópera a la que cualquiera de nosotros asistía. La pasé muy bien, me reí mucho y disfruté harto tanto la música como el canto.
No puedo decir si las interpretaciones fueron geniales o mediocres, mi oído no tiene tal finesa para diferenciar, pero lo que sí afirmo es que me gustó, sin más adjetivos, suficiente para buscar más funciones.
Tras una deliciosa comida árabe, tomamos rumbo al centro, para llegar al teatro y llegar a la primera función de ópera a la que cualquiera de nosotros asistía. La pasé muy bien, me reí mucho y disfruté harto tanto la música como el canto.
No puedo decir si las interpretaciones fueron geniales o mediocres, mi oído no tiene tal finesa para diferenciar, pero lo que sí afirmo es que me gustó, sin más adjetivos, suficiente para buscar más funciones.
Los festejos del cumpleaños de junio dieron inicio la tarde del viernes con una fiesta sorpresa organizada por la familia de la primer cumpleañera del mes. Salida tempranera de la oficina (siempre apreciada), escala por chelas y espera de la llegada de la festejada.
Rondaron unas chelas al tiempo que los festejantes nos íbamos acumulando. Cuando llegó ella estábamos todos los que habíamos de ser, ella se mostró sorprendida, aunque me parece que algo sospechaba.
Llegó el trío de músicos con un heredero de Pedro Vargas (no cantaba así, pero era idéntico) y la festejada lo disfrutó bastante. El alcohol corrió con generosidad y las botanas fueron exquisitas. La noche parecía que habría de llegar a un pronto final, pues el cansancio era evidente.
Salí y llegué a una "fiesta" con la actriz y su amigo. La oferta de posibilidades era por demás limitada; la música era ensordecedora y aturdía (tanto por volumen como por calidad); había muy poca lucidez en el ambiente. Tengo que aprender a decir "NO, gracias" ante invitaciones similares.
La actriz me cae muy bien, es muy divertida y me río mucho con ella, pero esas fiestas no van conmigo... quizá sea porque hay demasiada "alegría" que no logro comprender; probablemente, dirá algún crítico, la edad me ha vencido... afirmación que refutaría inmediatamente argumentando que en ningún momento de mi vida he sido adepto de la música "de moda" ni "para bailar".
Ayer las cosas escalaron. Comenzó la noche con un viaje, en el que pensé que mi pasaporte sería demandado (en el condado de Ciudad Satélite), a una reunión de cumpleaños con Ben.
Había cerca de veinticinco personas, sentadas en un espacio rectangular que simulaba una sala cuyos sillones estaban cubiertos de plástico, rodeados de un ciento de figuras de Buda ordenadas por tamaño. Había un mesero que pronto nos sirvió un trago, pero demoró lo que parecieron vidas enteras en rellenar los vasos.
Dos cantantes de ópera comenzaron una "espontánea" sesión de arias. Prodigiosas voces lucharon pieza a pieza por complacer a la concurrencia, hasta que decidieron terminar con un dueto que puso fin a la (inútil) contienda, cuyo mayor inconveniente fue la prohibición de disfrutar un tabaco... sí, a las divas operíticas les molesta particularmente el cigarro... a mí me revienta que me impidan fumar.
El regreso del norte no parecía cómodo, así que emprendimos la vuelta tempranera, buscando un lugar donde saciar la necesidad de más alcohol y donde permitieran echar humo. El after hours fue una opción después de que fuimos alcanzados por el paso del tiempo y las barras cerraban.
Una chela en uno, después una en el vecino, luego otra en el primero y la hora en que cerraba el estacionamiento llegó, no así la saciedad. El Pedro se antojaba lejos, más que nada porque habíamos ido a Satélite.
Por supuesto, la necesidad etílica superó cualquier pereza y decidimos seguir adelante. Coke llegó justo después de nosotros con sus cuates y las cervezas y rones venían y se iban con la misma prontitud. La música (y, por supuesto, el alcohol) comenzó a generar ritmo y hubo baile.
Cuando el agotamiento finalmente fue suficiente, descendimos del lugar. Llevé a Ben a su casa, en su auto nuevo, y me marché, ya con luz de día, a la mía.
Un domingo más que me encuentro agotado, hecho mierda, destruído. Pero me emociona la tarde, espero no rendirme antes de tiempo.
Rondaron unas chelas al tiempo que los festejantes nos íbamos acumulando. Cuando llegó ella estábamos todos los que habíamos de ser, ella se mostró sorprendida, aunque me parece que algo sospechaba.
Llegó el trío de músicos con un heredero de Pedro Vargas (no cantaba así, pero era idéntico) y la festejada lo disfrutó bastante. El alcohol corrió con generosidad y las botanas fueron exquisitas. La noche parecía que habría de llegar a un pronto final, pues el cansancio era evidente.
Salí y llegué a una "fiesta" con la actriz y su amigo. La oferta de posibilidades era por demás limitada; la música era ensordecedora y aturdía (tanto por volumen como por calidad); había muy poca lucidez en el ambiente. Tengo que aprender a decir "NO, gracias" ante invitaciones similares.
La actriz me cae muy bien, es muy divertida y me río mucho con ella, pero esas fiestas no van conmigo... quizá sea porque hay demasiada "alegría" que no logro comprender; probablemente, dirá algún crítico, la edad me ha vencido... afirmación que refutaría inmediatamente argumentando que en ningún momento de mi vida he sido adepto de la música "de moda" ni "para bailar".
Ayer las cosas escalaron. Comenzó la noche con un viaje, en el que pensé que mi pasaporte sería demandado (en el condado de Ciudad Satélite), a una reunión de cumpleaños con Ben.
Había cerca de veinticinco personas, sentadas en un espacio rectangular que simulaba una sala cuyos sillones estaban cubiertos de plástico, rodeados de un ciento de figuras de Buda ordenadas por tamaño. Había un mesero que pronto nos sirvió un trago, pero demoró lo que parecieron vidas enteras en rellenar los vasos.
Dos cantantes de ópera comenzaron una "espontánea" sesión de arias. Prodigiosas voces lucharon pieza a pieza por complacer a la concurrencia, hasta que decidieron terminar con un dueto que puso fin a la (inútil) contienda, cuyo mayor inconveniente fue la prohibición de disfrutar un tabaco... sí, a las divas operíticas les molesta particularmente el cigarro... a mí me revienta que me impidan fumar.
El regreso del norte no parecía cómodo, así que emprendimos la vuelta tempranera, buscando un lugar donde saciar la necesidad de más alcohol y donde permitieran echar humo. El after hours fue una opción después de que fuimos alcanzados por el paso del tiempo y las barras cerraban.
Una chela en uno, después una en el vecino, luego otra en el primero y la hora en que cerraba el estacionamiento llegó, no así la saciedad. El Pedro se antojaba lejos, más que nada porque habíamos ido a Satélite.
Por supuesto, la necesidad etílica superó cualquier pereza y decidimos seguir adelante. Coke llegó justo después de nosotros con sus cuates y las cervezas y rones venían y se iban con la misma prontitud. La música (y, por supuesto, el alcohol) comenzó a generar ritmo y hubo baile.
Cuando el agotamiento finalmente fue suficiente, descendimos del lugar. Llevé a Ben a su casa, en su auto nuevo, y me marché, ya con luz de día, a la mía.
Un domingo más que me encuentro agotado, hecho mierda, destruído. Pero me emociona la tarde, espero no rendirme antes de tiempo.
Cuando la oferta en la cartelera es tan limitada, inevitablemente cae uno en alguna gringadera (gringada y chingadera), eso me pasó ayer cuando decidí ir a ver Poseidon (Wolfgang Petersen, 2006).
Un remake de la versión de 1972 (The Poseidon Adventure, de Ronald Neame), lo que la hace más predecible de lo normal, es un deleite para quienes gustan del cine que hace Petersen, lleno de "emociones", historias "lindas" y actos "heroicos".
Petersen se hizo un director de renombre (para gringaderas, por supuesto) con Air Force One (1997), para después hacer The Perfect Storm (2000) y Troy (2004). La primera la vi en algún día de hueva inmensa en la TV y me dejó sin ánimo de ver más.
Poseidon no aporta un carajo, es incluso aburrida y, salvo por un par de momentos en que la muerte le llega a algunos, puedo afirmar que es la peor película que he visto en el año.
Sólo para justificarme, puedo decir que el motivo por el que decidí entrar a esa sala es que era IMAX. ¿Y eso qué? Bueno, aprendí la lección.
Un remake de la versión de 1972 (The Poseidon Adventure, de Ronald Neame), lo que la hace más predecible de lo normal, es un deleite para quienes gustan del cine que hace Petersen, lleno de "emociones", historias "lindas" y actos "heroicos".
Petersen se hizo un director de renombre (para gringaderas, por supuesto) con Air Force One (1997), para después hacer The Perfect Storm (2000) y Troy (2004). La primera la vi en algún día de hueva inmensa en la TV y me dejó sin ánimo de ver más.
Poseidon no aporta un carajo, es incluso aburrida y, salvo por un par de momentos en que la muerte le llega a algunos, puedo afirmar que es la peor película que he visto en el año.
Sólo para justificarme, puedo decir que el motivo por el que decidí entrar a esa sala es que era IMAX. ¿Y eso qué? Bueno, aprendí la lección.
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