Un lunes de asueto

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Joaquín Sabina se disculpa por la tristeza que lleva, esa que le obliga a dictar testamentos, esperando que sus viudas no lo malvendan en un rastro. Tengo veintiocho años y mi vida parece que lleva ya "cuarenta y diez" existiendo. Eso no me importa, al menos esta noche.

Voy llegando de ver a Ben, tenía un chingo que no bebía (y menos generosamente) en lunes. Sí, ya sé que tengo que trabajar mañana, pero no importa. Estas chelas de principio de semana cayeron re-bien.

Cayó la boa y hablamos de la ratita Maruca -este nombre le va mejor que el de la poquianchita del espacio, pero ambos nos hacen reir mucho-, su hermana. Traté de no hacerla sentir como que era una mala persona y que, cuando vuelva la ratita me llame pa' verla... me quedé con ganas de ella.

Y, aunque no bebimos tanto como solemos hacerlo (Ben y yo, claro), sí siento que la dosis de esta noche fue suficientemente generosa como para aguantar una semana de cuatro días... suficientes chelas como para no desesperar antes del próximo viernes (y, si éstas llegan antes, tampoco habré de negarme a ellas).

Hermanos

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Soy hijo único, pero con Ben, Luda y Strozzi me siento en familia, entre hermanos.

Luda vive en Alemania y Strozzi en Francia.

Cada noche de alcoholes les extraño, cuando noto que en la mesa son dos y no cuatro las cervezas que encargamos.

Desde acá les mando un abrazo a mis amigos, a mis hermanos.

Súper domingo

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Los domingos de súper tazón solían ser una fiesta durante mucho tiempo. Nos juntábamos en casa de Nick, el hermano de Strozzi. Ambos completan mi círculo de amigos.

Hace unos meses Nick se separó de su mujer y tiene un montón de tiempo que no nos vemos. Además, anda metido (en el ajo, como dice él) en la grilla en una campaña, así que supongo que estará muy cabrón que podamos armar algo antes de las elecciones. De Strozzi escribiré en otro momento.

Este domingo, que ganaron los acereros, no lo vi con quien solía. Fue raro terminar esa tradición de beber con ellos con este pretexto y los extraño.

Me fui con Coke, mi primo, y sus cuates a casa de uno de ellos. Comí unas carnes asadas bastante buenas, me eché un par de chelas y llegó la hora del juego. Esta gente no disfrutó el juego, cosa que no ayudó a analizar jugadas y me di cuenta de que mis amigos son realmente gente con quien puedo pasar muy buenos tiempos... y esta banda con la que conviví hoy nomás tiene muy poco en común conmigo.

Aún me siento madreadón, pero estoy mejor que ayer y, además, mejor de lo que esperaba después de lo que contaba ayer.

Mañana no trabajaré, es día oficial, y no tengo idea de cómo aprovecharé el día, pero por lo menos espero huevear y pasar el día entero relajado.

Es una lástima que Ben no se animó a beber esta noche, me quedé con un montón de sed...

Lo sabía

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Bueno, las oscilaciones se mantienen en mi estado de ánimo y hoy no debe ser sorpresa que esté tan madreado esta noche. Las chelas de ayer estuvieron bastante buenas y los mojitos sorprendentemente mejores (aunque eran de otro lugar).

Anoche todavía estaba chido, pero hoy vi a mi ex y fue terriblemente desgastante. Tanto que hoy no tengo humor alguno de beber. Además del cansancio (anoche dormí muy poco), me siento anímicamente agotado.

Es normal, me sentí bien por unos días, pero sabía perfectamente que no iba a ser por mucho tiempo. Siempre es así en la vida de Sísifo. No se sorprendan, mucho menos se angustien (ja!, como si alguien lo hiciera).

Ya quiero con ella

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Un güey que es muy inteligente y súper culto porque ha leído mucho (jajajajaja), conocido acá como Chelo, me mandó un mail para contarme que viene a México una amiga suya. Intercambié ya correspondencia con ella y me pareció que es una chava bastante chida. Por supuesto que trataré de llevarla a pasear y a beber durante su estancia...

Pero hoy recibí una foto que mi amigo me mandó y, lo único que digo es: quiero con ella!!!

El tercer tiempo

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El fútbol suele tener sólo dos mitades, pero alguien descubrió el tercer tiempo de los partidos y hoy los conocí.

Después de 90 minutos reglamentarios de cervezas frías, en los que mi querido equipo, otrora bicampeón del torneo local, no pudo hacer más que aguantar un triste, aburrido y deslucido empate sin goles, salí del estadio a encontrarme con mis primos, mientras probaba las mieles de la chela (también fría) del estacionamiento en lo que ellos conocen ahora como el tercer tiempo del fútbol.

Con éste sumo ya tres miércoles al hilo en los que el maravilloso alcohol (sí, ya sé que sueno como un terrible borracho o, incluso, como alcohólico... pero me vale madres) se filtra suavemente por mi garganta y se mezcla con mi sangre para generar la alteración necesaria de mi estado que, a través de este medio, llora mi sermón de vino.

Y, sin embargo, se mueve... y me siento como escribió Gustavo Cordera (vocalista de la Bersuit), tomando para no enamorarme... pero, a fin de cuentas, tranquilo estoy y, por lo pronto, me doy por bien servido (y no me refiero sólo a las chelas).

Martes negro

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Chale, llevaba ya una buena dosis de días sintiéndome bastante tranquilo y, como era de esperarse, tuve que salir de esa racha y hoy mi sentir es absolutamente opuesto.

Ayer recibí un mail de mi ex que respondí con bastante tranquilidad, pero hoy contestó ella y nomás me puso de pésimo humor. Claro que le respondí, pero nomás no entiendo pa' qué me dijo, el último día del año, que no nos contactáramos, si sólo un mes después tendríamos este relativamente frecuente intercambio de correspondencia electrónica.

Mi misoginia aflora como pocas veces: ¡no puede uno confiar en las mujeres!... ¡Ni siquiera para que no le hablen!

Otro día contaré del maravilloso y borracho fin de semana que tuve, porque nomás estoy muy pinche confundido ahora.

Del viernes al lunes

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Tres noches de borracho me tienen destruído pero, por sorprendente que parezca, Sísifo se siente feliz... aunque sabe que esta sensación terminará menos tarde que temprano, jajaja.

Empezó el viernes, con Ben. Fuimos a tres bares y en el último conocí a una chavita que me latió y me medio lancé. No hubo nada que quiera asentar en este espacio, pero estuvo bien convivir con una mujer que le coquetea francamente a uno. Nunca está mal un halago así. Las chelas llegaron una tras otra y, cuando hubo garantías, llegaron los mojitos... malones, pero cayeron taaaaan bien.

El sábado vino Sandro a casa a ver el futbol, echamos unos vodkas y volví al bar de la noche anterior. Las chelas volvieron a fluir y esta vez no hubo necesidad de cambio, aunque no pararon.

Llegó el domingo y estaba gustoso de no haber pasado mayores broncas con las crudas más allá de problemas para el primer tabaco del día.

Por la tarde volví a ver a Serrat y, aunque estuvo también buenazo, no estaba tan tirado al daño, salvo por la penúltima canción... "aquellas pequeñas cosas [...] que nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve". La pasé de maravilla y esta me la debía del miércoles.

Nos topamos a un tío, quien iba acompañado de una amiga suya. ¡Qué gran cuerpo tiene esta mujer! Fuimos a cenar, pero después de la primera chela, lo que comenzó a llegar fueron martinis... ¿qué puedo decir? Comencé hablando de tres días de borracho y así fue. ¿Más detalles? No fui el únido que bebió con hartas ganas, pero seguro sí soy el que más mal está pasando los efectos de las desveladas.

Termino diciendo que qué ganas de que los fines de semana sean siempre así y no tenga que ir a trabajar los lunes... al menos no temprano.

Finalmente es viernes

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Ha sido una semana infernal, demasiadas cosas en el trabajo para aguantarlas sin contrato y sin cobrar, pero la noche de este viernes se acerca cada vez más, cosa que siempre ayuda a mantener un mínimo de cordura que será minada por las chelas que vendrán pronto...

Necesito una deliciosa cerveza fría, que al darle uno, dos, tres tragos, haga que la semana recobre sentido y me dé fuerzas para los próximos siete días, hasta que vuelva a estar, como ahora, contando las horas para volver a beber con la intensidad necesaria, al lado de mi hermano, Ben.

¡Salud!

Serrat 100x100

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Entre los múltiples golpes que he recibido en las últimas semanas, ayer recibí uno más pero, a diferencia del resto, éste lo disfruté enormemente.
Joan Manuel Serrat, cantautor español, ha estado en mi repertorio musical toda la vida. Crecí escuchándolo y ahora, que estoy más entrado en años, convivo con su música constantemente.
Ayer fui al Palacio de Bellas Artes a su concierto (el primero de tres a los que iré en esta gira a México) y, desde el primer acorde de su solitaria guitarra, comenzó el llanto.
El concierto comenzó con canciones viejas, esas llenas de nostalgia y de amor por su tierra, esas indispensables en su repertorio. Después cantó en catalán, para regresar al castellano con canciones más actuales; cerrando con La Fiesta, Hoy Puede Ser Un Gran Día y, finalmente, con Lucía, que a continuación transcribo -después de leer estas líneas puede entenderse porqué comencé con la reflexión en torno a los golpes...

Vuela esta canción para ti, Lucía,
la más bella historia de amor
que tuve y tendré.
Es una carta de amor que se lleva el viento
pintado en mi voz a ninguna parte
a ningún buzón.

No hay nada más bello que lo que nunca he tenido
ni nada más amado que lo que perdí.
Perdóname si hoy busco en la arena
una luna llena que arañaba el mar.

Si alguna vez fui un ave de paso
lo olvidé pa' anidar en tus brazos.
Si alguna vez fui bello y fui bueno
fue enredado en tu cuello y tus senos.
Si alguna vez fui sabio en amores
lo aprendí de tus labios cantores.
Si alguna vez amé, si algún día después de amar, amé,
fue por tu amor, Lucía... Lucía.

Tus recuerdos son cada día mas dulces,
el olvido sólo se llevó la mitad
y tu sombra aún se acuesta en mi cama
con la oscuridad, entre mi almohada y mi soledad.

Números y números

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El responsable de armar reportes periódicos en la empresa está enfermo y me asignaron la labor de hacer el reporte de este mes.

Todo iría bien si el cabrón este tuviera la información sistematizada, pero estoy en el divertidísimo proceso de armar las putas bases de datos para que, cuando quieran que haga los próximos, me sea mínimamente más fácil... es una hueva inmensa!!!

Y, por si fuera poco, tengo que reportar unos cuantos coeficientes que nomás no entiendo de dónde puta madre salen...

Tengo la cabeza ya destruída y sólo veo números y más números en todos lados. un poco como un monitor de The Matrix, pero sin símbolos mamones.

Espero terminar esto pronto para ponerme a hacer la chamba necesaria y salir de esta madriza.

Burocracia

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Siempre he temido a la burocracia y no como profesión.

Tengo dos meses en este empleo y, apenas hoy, me acaban de abrir el acceso a internet. ¿Por qué? Pues por incompetentes, no tengo otra explicación. Son, como suelen ser los encargados de trámites y, en general, todo aquel que puede retrasar algo por el más mínimo detalle, imbéciles con complejos de inferioridad que se satisfacen sintiéndose poderosos.

Así es la vida y, lo juro, no me convertiré en un burócrata de mierda como los encargados de informática de esta empresa

Cine: La Marche de l'empereur

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La Marcha del Emperador (Luc Jacquet, 2005) es un "documental" sobre los pingüinos en la Antártida. Sólo se salva la fotografía de Laurent Chalet y Jérome Maison.

La música es mala y el guión falto de contenido y tan tristemente falto de contenido, que sólo es recomendable para llevar a los niños a verla. Pero por favor no lleven a mocosos menores de 6 años... o la edad que sea para que se comporten y no estén gritando, corriendo y pateando como los vecinos que tuve en la sala.

Sí, ya sé que no es culpa de los niños, por eso mi queja va contra los padres por no pensar en la gente. Y, si ya decidieron llevarlos, que los pongan en pinche orden, por favor.

Cartas y copas

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Recibí una carta este día en mi buzón (virtual, por supuesto... ya nadie escribe correspondencia y espera que el cartero la entregue).

Me rompió la madre y me hizo recobrar toda mi misantropía que inevitablemente llega cada tanto. No la puedo (ni quiero) evitar. Es parte de mí y la asumo como tal.

Necesitaba unas chelas y le hablé a Sandro. Nos fuimos a Coyoacán al más popular de los bares de la pretensa intelectualidad mexiqueña (según la Academia Mexicana de la Lengua, ésta es la forma correcta de llamar a los oriundos del Distrito Federal).

Le advertí que temía beber, porque mi estado de ánimo no era muy saludable, pero después de una chela empezó a fluir el vodka y fue muy generoso conmigo. Me sentí muy bien de tenerlo en mis venas.

¡El alcohol es tan buen amigo si lo quieres y lo tratas como tal!

Gracias, carnal, me siento mucho mejor

¿Felicidad?

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He logrado poner en palabras parte del pesar que he tenido en torno a la pérdida de la que me sigue pareciendo la mujer de mi vida y quiero compartir la reflexión en torno a ello en este empate.

Estuve tomando unos tragos (una generosa cantidad de ellos) con Sandro y, de pronto, logré plasmar en una frase el siguiente sentir: Fui feliz al lado de esa mujer y, ahora que la perdí, siento que nunca más volveré a serlo; pero, por otro lado, antes de ella nunca había sido feliz, así que siento que he vuelto a la normalidad, en la que me la pasaba mal, pero estaba acostumbrado a ello.

Simplemente desperté de un largo sueño... el mejor de mi vida.

Así es la vida de Sísifo.

Cine: The Jacket

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Regresiones (John Maybury, 2005) es bastante malona y decepcionante, a pesar del esfuerzo que pone Adrien Brody en ella.

La historia de un veterano de guerra internado en un psiquiátrico, acusado de asesinar a un tira. En el hospital recibe un tratamiento en el que lo meten en una gaveta de morgue tras recibir una alta dosis de drogas para que su cerebro se estabilice y deje de tener los impulsos violentos que aprecia su psiquiatra.

En el cajón "viaja" al 2007 para conocer a una mujer que había conocido años antes (cuando aún vivía) y con ella trata de descubrir cómo murió, sólo para cambiar la vida de ella en una cursi historia de generosidad y bondad.

No es nada recomendable esta peli, pero tuvo el plus de que, por primera vez en no sé cuánto tiempo (pero 4 años, al menos) me lancé solo al cine... y lo disfruté. No sé si la gente suele ir consigo misma al cine, pero debería

Cine: The Merchant of Venice

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Tengo pocos amigos, pero los quiero muchísimo y son maravillosos como tales. Hoy me fui con Sandro, uno de ellos al cine.

Shakespeare es, sin duda, uno de los más grandes escritores en la historia de la humanidad.

El Mercader de Venecia (Michael Radford, 2004) logró llevar al cine esta comedia con una espléndida ambientación y las nada despreciables actuaciones de Al Pacino y Jeremy Irons.

Una película que todo amante de la literatura y el buen cine debe ver.

Cine: King Kong y Peter Jackson

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Empezó el 2006 y es mi firme propósito volver al cine, después de que lo dejé las últimas semanas.

¿Qué mejor manera de iniciar este año que con una película de uno de los grándes directores contemporáneos? Sí, me refiero a Peter Jackson.

De King Kong no hay mucho que decir. Es una película buena, espectacular sólo en cuanto a los efectos especiales -de los que cabe aclarar que, a diferencia de otros directores con un chingo de lana, la supo aprovechar- la buena actuación de Adrien Brody y la belleza de Naomi Watts (por momento tan parecida a Nicole Kidman), pero nada más.

De Peter Jackson hay tanto, que me limitaré, por ahora, a decir que es un grande del gore, ese maravilloso género que tanto disfrutamos taaaan pocos. Bad Taste (Nueva Zelanda, 1987) es un culto al buen cine gore, hecha con una bicoca de lana y poniendo a sus amigos a actuar en esta tan deliciosamente repugnante película, en la que necesitan terminar con la invasión extraterrestre cuyo objetivo es conquistar el mundo una cadena de comida rápida y su aderezo especial, que no es otra cosa que el vómito de los extraterrestres tras ingerir cerebros humanos. De sólo imaginarlo, ¿no es bellísimo?

Meet the Feebles (Nueva Zelanda, 1989) es una hilarante cinta sobre una compañía de teatro de muppets. En ella logró combinar a los muñequitos con una historia de pasión, deseo, engaños y hasta una red subterranea pornografía, en la que la estrella femenina (ya venida a menos) es una vaca con perforaciones en todas las ubres.

Dead Alive o Braindead (Nueva Zelanda, 1992) es una de las películas más sangrientas que he visto. Un güey reprimido pasa la vida obedeciendo a su madre, quien detesta que éste esté enamorado de Paquita, una mujer que trabaja en una tienda. La madre es mordida por una rata en el zoológico y muere, pero una mordida, tras revivir, a otra persona desencadena una virulenta fiesta que termina en un ejército de humanos comegente!!! Lionel, el hijo, decide salvar a Paquita ayudado sólo por una podadora de cesped... Es brillante la forma en la que Jackson logró convertir el hall de esa casa en un baño de sangre, vísceras y miembros.

Hizo tres películas más, pero se consagró en el mundo del cine con El Señor de los Anillos (EUA - Nueva Zelanda, 2001 - 2003). Sí, así es. Éste genio hizo estas gloriosas porquerías antes de hacer una trilogía mundialmente famosa. El Señor de los Anillos es una joya del cine de este siglo, un filme de dimensiones épicas, que sólo puedo recomendar ver en versiones extendidas, aunque sean más de 11 horas.

La Última Curda

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De la música del mundo, el tango es, seguramente, la más dura de todas. Chelo, un amigo, me regaló este link de uno de los mejores tangos, cantado por, como bien dice, el más amargo de todos los cantores.

Sísifo es un bebedor comprometido y espera siempre la última cruda (o curda, como se dice en la Argentina), dejando hoy la letra de Cátulo Castillo de esta maravillosa pieza...

La Última Curda

Lastima, bandoneón,
mi corazon
tu ronca maldición maleva...
Tu lágrima de ron
me lleva hasta el hondo bajo fondo
donde el barro se subleva.

¡Ya sé, no me digás! ¡Tenés razón!
La vida es una herida absurda,
y es todo tan fugaz que es una curda,
¡nada más!,

mi confesión.

Contame tu condena, decime tu fracaso,
¿no ves la pena que me ha herido?
Y hablame simplemente de aquel amor ausente
tras un retazo del olvido. ¡Ya sé que te lastimo!
¡Ya se que te hago daño llorando mi sermón de vino!

Pero es el viejo amor que tiembla, bandoneón,
y busca en el licor que aturde, la curda que al final
termine la función corriéndole un telón al corazón.

Un poco de recuerdo y sinsabor gotea tu rezongo lerdo.
Marea tu licor y arrea la tropilla de la zurda
al volcar la última curda.

Cerrame el ventanal que quema el sol
su lento caracol de sueño,
¿no ves que vengo de un país
que está de olvido, siempre gris,
tras el alcohol?...

Inicia el año...

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Espero que este año 2006 les trate mejor que los anteriores, que la pasen bien y, en palabras de Mafalda, que el año nuevo no llegue usado. He aquí lo que deseo para ustedes:
  • que el sarcasmo y la ironía encuentren suficientes salidas creativas de ustedes
  • que terminen los libros que tomen y sean buenos
  • que vean muy buenas películas
  • que en su vida haya tanto alcohol como necesiten
  • que no vuelvan a cometer errores de los que tendrían que haber aprendido
  • que disfruten más y sufran menos que los años anteriores