La perra desmayada

La secretaria del director de la unidad es, sin miramientos, una perra. A lo largo de estos días he tenido que sufrir sus tratos excesivamente secos y brutalmente pasivos para conseguirme un lugar de estacionamiento y no tener que pagar por ello (¡un día tuve que desembolsar $90 por estacionarme!).

Hoy estaba trabajando (finalmente) y de pronto alguien me pidió que ayudara a un ñor que trabaja aquí. Me levanté cortésmente y dije “Sí, claro.”, aunque pensé que sería para mover un escritorio u otro mueble. Cuando llegué a la entrada de la unidad vi que lo que venían cargando era un cuerpo inconsciente. Nada menos que el de la perra esta, así que quité de en medio a dos mujeres que la tenían sujeta por las piernas para tomarla y llevarla hasta el sillón.

Ahí la boté y seguía desmayada. Me fui a comer y, al volver, en toda mi hipocresía (herramienta indispensable en la vida de un recién ingresado al sistema para poder ser mínimamente tratado como ser humano) le pregunté si estaba mejor. Con los ojos llorosos y el rostro pálido, asintió. En ese momento, no sé cómo, se enteró de que había sido uno de los estibadores que la llevó hasta donde estaba.

Ahora aparenta estar agradecida y, finalmente, se movió para conseguir el lugar de estacionamiento. La escuché hablar con el encargado del asunto y hasta llevó a firmar la solicitud oficial. ¡Pinche gente de mierda! ¡Maldito infelizaje!

¿Por qué la gente tiene que ser muertadehambre y ayudar (en este caso hacer SU trabajo) sólo cuando está en deuda?

Habrá que ver si la petición oficial de estacionamiento resulta o no, porque esto de gastar en trabajar no parece resultar.

Comment (1)

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